El fallo de la Corte Suprema tuvo su respuesta en las calles: cientos de miles de personas se movilizaron para repudiar el beneficio otorgado a los genocidas. Los organismos de Derechos Humanos convocaron a un acto en Plaza de Mayo. Marcharon desde el kirchnerismo hasta la izquierda y una gran presencia de ciudadanos sueltos. También se realizaron marchas en diferentes provincias de la República Argentina y en otros países.

La movilización centró sus críticas en la resolución de la Corte que otorgó el beneficio del 2×1 (cada año detenido sin condena firme se computa doble) a los genocidas. Según un informe de la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad del Ministerio Público Fiscal, 278 represores podrían salir de prisión. Entre ellos, los genocidas Alfredo Astiz, Jorge «Tigre» Acosta y Ricardo Cavallo. Eran responsables de la represión en la ESMA.

Además, se hicieron cuestionamientos para el macrismo, que tuvo una posición confusa sobre el tema.  Ni bien conocido el fallo, el secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj, salió a apoyar la medida: «Estoy de acuerdo con el fallo». Luego, ese funcionario y otros miembros del Gabinete salieron a repudiar la resolución después de conocerse el impacto político de la decisión.

El contexto no es el mejor para Cambiemos: desde que llegó al Gobierno en 2015 puso en duda la política de Memoria, Verdad y Justicia que caracterizó al kirchnerismo. En los últimos meses, por ejemplo, premió a Darío Lopérfido con un puesto en Alemania luego de que el dirigente pusiera en duda la cifra de 30 mil desaparecidos. «Es una cifra que se inventó para cobrar subsidios», aseguró sin ningún respeto por los organismos de Derechos Humanos.

La marcha multitudinaria llega luego de que el Congreso convierta en ley a un proyecto para limitar el alcance del beneficio del 2×1 y excluir a los genocidas.  

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