Desde la Subsecretaría de Políticas de Género, que depende del Ministerio de Desarrollo Social, dieron a conocer las estadísticas de los casos intervenidos en el periodo de 2016 a 2019. Tres femicidios ocurridos en la provincia, y una alarmante cantidad de denuncias por violencia psicológica, son sólo algunos de los datos reflejados.

RIO GRANDE.- El 25 de noviembre es el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer. Y durante toda la semana, en toda la provincia, se realizarán actividades para visualizar esta problemática que tiene nombre, pero no aún, solución a la vista. 


Las estadísticas publicadas por la Subsecretaría de Políticas de Género, revelan que en Tierra del Fuego hay más de 2200 mujeres que no están exentas de sufrir violencia, la mayoría de las veces en sus propias casas: “En el marco del 25 de noviembre, Día Internacional de la Erradicación de la Violencia contra la Mujer, se publicaron las estadísticas a nivel provincial para reflejar -a modo de balance- lo que ha sido el trabajo de estos cuatro años y de cómo se vive esta problemática en la provincia. Los números son un recorte. Y son datos de registros que se tienen sólo en la Subsecretaría”, recalcó la Lic. Silvia Terrier, Directora de Políticas de Género en Río Grande. 


“Lamentablemente -agregó Terrier- sabemos que hay muchas más situaciones cuyos registros están en otras instituciones, en otras áreas de gobierno. Así que, realmente no es el total absoluto de los casos”.

De un total de 2254 mujeres, más del 50%, la violencia denunciada es psicológica. La licenciada Terrier recalcó que ésta es a veces, también la más difícil de reconocer: “La Ley Nacional 26.485 de Protección de las Mujeres, planteó la visualización de distintos tipos de violencia; que las violencias no se dan de a una. Es decir, generalmente, están asociadas la violencia física, económica y patrimonial, sexual o simbólica, y la psicológica. Siempre hay al menos dos que van de la mano. Pero la violencia psicológica es la que más demandas nos está generando”, dijo. 
Y agregó: “Muchas veces las mujeres llegan a la denuncia, o a la demanda espontánea, en un estado de crisis y de no entender, o no reconocer que eso es una violencia, pero pidiendo ayuda. Nos dicen ‘él no es violento conmigo, pero a veces me trata mal’. Explicando situaciones que a veces vienen sucediendo desde hace largo tiempo”. 


María Fernández, integrante del equipo de Políticas de Género, detalló: “El control, el aislamiento, son dos cosas muy frecuentes. Esto provoca que la mujer se empiece a quedar sola. Sin esa red de contención o de amor, que es necesaria para los vínculos sanos. Ahí comienza a darse cuenta que algo está sucediendo y no está bien. Y después, recién a partir del acompañamiento la mujer comienza a visualizar que está sufriendo violencia psicológica”. 

En números


El total de casos de violencia hacia la mujer, registrados en la Subsecretaría de Políticas de Género desde 2016 a 2019 es de 2254. En detalle, 1250 de estos casos fueron denunciados en Ushuaia, 961 en Río Grande y 43 en Tolhuin. 


Más del 60% de los casos de violencia manifestados se da en el rango etáreo 18 a 39 años, en las tres ciudades. Además, otro de los rasgos es que más del 50% de las denuncias son hechas por mujeres que se encuentran en actividad laboral, o son estudiantes: son más de 650 las mujeres ocupadas o estudiantes que han manifestado sufrir algún tipo de violencia, contra las desocupadas (614) o inactivas (248); en el resto de los casos no se detalla la situación actual. 


Los vínculos, son otro aspecto que llama la atención en las estadísticas: el 74% de las mujeres violentadas está en pareja con un hombre, ya sea casada o sólo unida de hecho. Tanto en Río Grande, como en Ushuaia cerca del 80% de las denuncias fue hecha por mujeres que tienen hijos, y en Tolhuin, la cifra ronda el 50%. Pero además, en las tres ciudades, aún las menores de 18 años manifestaron que más de la mitad de las veces el violento es su pareja, o expareja. 

Qué pasa con los hombres 


Dados estos números, queda pensar, además de socorrer, contener, y acompañar a las mujeres, qué se puede hacer con los hombres que ejercen violencia: “Es justo una de las patas que falta -reconoció la Lic. Terrier- desarrollar dispositivos que trabajen las masculinidades. En el 2016, se creó la Subsecretaría, y desde entonces se crearon dispositivos de acompañamiento a mujeres. Se creció en trabajar problemáticas de género de urgencia, por las demandas constantes que hay. Pero en este proceso, también se fue articulando con otras instituciones para trabajar el tema de las masculinidades. Falta, pero este año, por ejemplo, esto se profundizó cuando vino Hugo Huberman. Él es un profesional de Buenos Aires que trabaja en un programa de reeducación emocional para hombres violentos. En distintos lugares del país, y la idea es empezar a implementarlo también acá”.

¨se está articulando con otras instituciones para trabajar el tema de las masculinidades. Falta, pero este año, por ejemplo, esto se profundizó cuando vino Hugo Huberman en un programa de reeducación emocional para hombres violentos… para empezar a implementarlo también acá”, dijo la Lic. Terrier.

La profesional también aclaró que antes de implementar un nuevo programa o dispositivo de trabajo, es necesario capacitar al personal que estará en esa tarea. Y ésto, suele abarcar diferentes áreas: “Tenemos un progreso importante en lo que tiene que ver con conceptualizar, o dejar de decir ‘crimen pasional’ a los femicidios. Pero lamentablemente los femicidios en sí, no disminuyen. Así que, el trabajo realmente, recién empieza”, recalcó. 

Cómo ayudar


Una de las premisas de la Ley nacional, que adoptada en la provincia de Tierra del Fuego, es no revictimizar a la mujer: “No podemos pedirle a quien ya sufrió violencia que nos cuente toda su historia y después decirle que tiene que hacer un circuito por todas las instituciones para resolver esa situación. Lo apropiado, es preguntarle a la mujer si tiene algo que contar o si quiere esperar a contarlo al o la profesional que corresponda. Explicarle que va a tener que hacer un circuito por determinadas áreas para resolver esa situación; y en principio hacer una denuncia en la Comisaría de Género y Familia”, indicó la licenciada.


Y Fernández, agregó: “Es ahí, en la Comisaría, una vez que se hace la denuncia, que se pueden pedir las medidas de protección como la prohibición de acercamiento, o la exclusión del hogar. A veces la mujer no quiere pedir la exclusión del hogar, porque dice que la casa es de él. Pero en realidad, quien tiene que estar resguardada es la mujer que está en situación de violencia. Independientemente de quién sea propietario”. 


Las profesionales recalcaron que aún conociendo estas acciones, es siempre decisión de la mujer aceptar o no, el acompañamiento que brinda la Subsecretaría: “Es lo más importante siempre, respetar la decisión de la mujer que ya ha sido violentada. Como cuando la mujer no quiere denunciar porque no está preparada, porque tiene miedo o porque pueden darse un montón de situaciones. Lo que les pedimos entonces es que acerquen a la Subsecretaría en Elcano 93, para pedir el asesoramiento del equipo técnico. Y a partir de eso, evaluar si quiere o no hacer la denuncia”.

(El sureño)


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