Por el Abog. Jonatan R. Bogado.

La provincia más austral de Argentina cumple 30 años. Esa afirmación resulta cierta para aquellos que contabilizan su edad a partir de la fecha de su provincialzación, ocurrida el 26 de abril de 1990 luego de que el Congreso Nacional sancionara la ley 23.775. A partir del proyecto impulsado y presentado en 1984 por el entonces Diputado peronista por Tierra del Fuego Martín Torres.

Pero lo cierto es que existe aquí una de las tantas controversias políticas y sociales que constituyen el entramado histórico de esta provincia. Esta controversia tiene su origen en el debate primigenio de la provincialización pero se cristaliza con la imposición del 1º de junio de 1991 como la fecha oficial del día de la provincia.

Cabe recordar que la fecha referida se corresponde al día que los Convencionales Constituyentes de la provincia de Tierra del Fuego prestaron juramento a la Constitución Provincial que había sido sancionada en mayo de 1991. Ello en contraposición del 26 de abril de 1990 que había sido realmente la creación de la provincia de Tierra del Fuego.

Pero previo a esta diferencia política ya existía la contradicción principal y se daba en relación al debate por la creación de la provincia de Tierra del Fuego. Ya que existían sectores políticos dentro de la provincia que querían mantener el status de territorio nacional y otros que preferían una provincia chica sin la Antártida, Malvinas y las Islas del Atlántico Sur.

Por eso desde 1984 y hasta 1990, que comenzó el debate parlamentario en el Congreso de la Nación por la provincialización, se fueron tejiendo diversas alianzas y configuraciones dentro del entramado político fueguino que avecinaba un futuro convulsionado para la historia política de la próxima provincia argentina.

Ya para ese entonces Martín Torres, autor del proyecto, no ejercía su cargo de Diputado por Tierra del Fuego porque la historia y el destino le tenían preparado un nuevo desafío. Fue así que en 1990 Martín Torres fue designado como Gobernador Territorial por parte del presidente Carlos Menem luego de la entrega anticipada del presidente Raúl Alfonsín.

Este hecho daría comienzo a uno de las controversias más invisibilizadas de la historia política fueguina. Ya con Martín Torres en funciones, el Congreso Nacional discutió el proyecto de provincialización de Tierra del Fuego y entraron en pugna directa las ideas de provincia grande y provincia chica.

Si bien la idea de provincia chica no tenía adeptos muy popularizados dentro de la sociedad fueguina y nacional lo cierto es que existían muchos operadores internos y externos que presionaban para que se sancionara la ley de provincia chica que dejaba afuera de la nueva provincia a las Islas Malvinas, Antártida e Islas del Atlántico Sur.

Nadie podría negar a esta altura de la historia argentina que han sido innumerables las operaciones extranjeras en territorio nacional para el desmembramiento de la unidad territorial de argentina, pero lo que muchos se niegan a aceptar es la existencia de los operadores locales que trabajan para esos intereses.

Lo cierto es que en la disputa de provincia grande y provincia chica existían muchos intereses geopolíticos. Sin dudas que esto queda en evidencia en todo lo que hemos vivido durante estos 30 años respecto de las desventuras de la política fueguina que siempre trae aparejado la imposibilidad de avanzar en cuestiones geoestratégicas como puede ser el puerto de Río Grande con apertura al Atlántico Sur, el cruce por Aguas Argentinas, etc.

Pero sin embargo a pesar de todas las presiones y operaciones realizadas por propios y ajenos se logró aprobar en el Congreso de la Nación el proyecto que hace referencia a la Provincia Grande de Tierra del Fuego y que incluiría finalmente las Malvinas, la Antártida y las Islas del Atlántico Sur.

Mientras que se festejaba el triunfo de provincia grande en Tierra del Fuego, algunos sectores políticos en la isla grande comenzaban a realizar movimientos para desestabilizar al autor del proyecto de provincialización que estaba ejerciendo el cargo de Gobernador Territorial pero que se convertía por designio de la Ley Nacional 23.775 como el primer gobernador provisional de la nueva provincia argentina.

Evidentemente, el hecho de que Martín Torres quedará a cargo del gobierno de forma provisional y ante un inminente proceso constituyente que habilitaría el llamado a elecciones provinciales ponía nerviosos a muchos sectores que pretendían ser los primeros gobernadores electos de Tierra del Fuego.

Así fue que en un hecho sin precedentes la provincia se negó asimisma. Esto ocurrió cuando la legislatura territorial que también debía continuar ejerciendo sus funciones hasta la elección de las nuevas autoridades por designio de la ley de provincialización, emitía un comunicado refiriendo que Tierra del Fuego seguía siendo Territorio Nacional hasta tanto se estableciera una Constitución y se eligieran nuevas autoridades.

Este hecho que parecía un simple «mal pase de circo» tenía relación directa con lo que iba a suceder luego en la oportunidad que se removió ilegalmente al entonces gobernador Torres ya que el entonces presidente Carlos Menem haciendo un uso indebido de un Decreto Presidencial reemplaza al gobernador y coloca en su lugar a Fariña.

Este hecho sucedió frente a la mirada cómplice de la legislatura provincial, los miembros de la Convención Constituyente y todo el arco político fueguino que negó por segunda vez su condición y status de provincia permitiendo la intervención y destitución del primer gobernador de la Provincia de Tierra del Fuego.

Algunos podrán preguntarse a que se debió el intempestivo cambió de posición del presidente Menem que había designado no hace mucho tiempo a Torres como Gobernador territorial. Y podemos encontrar razones en varios hechos políticos que se desarrollaron rápidamente y que Torres había tomado postura en defensa de los intereses provinciales.

Evidentemente la postura de Torres no era conveniente a los intereses de algunos políticos nacionales y también de algunos de nivel provincial que pretendían sucederlo en el cargo. Así comenzaba a erigirse el primer armado de traiciones y ambiciones en el seno de la política local.

En este contexto el gobernador provisional comenzaba a reclamar los fondos que le correspondían a Tierra del Fuego a partir de su provincialización, hecho que empezó a incomodar al Estado Nacional. Lo anecdótico y triste para la historia política fueguina es que frente a este reclamo la legislatura local emitió un comunicado desconociendo el status de provincia de Tierra del Fuego que colisionaba con las solicitudes del Gobernador.

Por todo ello el Gobernador Torres fue intimado a renunciar por parte del Gobierno Nacional y luego por la Asamblea Constituyente, situación que nunca ocurrió pero que igualmente fue removido del cargo y designado Fariña en su lugar. Dando comienzo a uno de los primeros lamentables hechos políticos de la nueva provincia argentina.

Sin dudas que la historia fueguina tiene muchos hechos ocultos e invisibilizados que nos invitan a reflexionar pero todos tienen un denominador común y es que tienen profunda relación con la lucha entre el poder real y el poder político. Claro está que muchas veces ese poder real utiliza al poder político, algunos distraídos y otros mercenarios para articular y conseguir sus objetivos.


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