Por Jonatan Bogado. Abogado. Fueguino y Peronista.

Este 19 de septiembre se cumplen cumplen 52 años del fallecimiento de «El Bebe» Cooke, apodo que obtuvo por la tesitura de su piel y por haber sido el Diputado Nacional más joven con tan solo 26 años en el período de (1946-1951), su nombre John William, de origen irlandés. Nació en la ciudad de La Plata, en el seno de una familia radical. Falleció muy temprano, el 19 de septiembre de 1968, a los 49 años.

A pesar de la corta edad de su fallecimiento, hoy su nombre trasciende y sin dudas su impronta revolucionaria dejó marcado a fuego la teoría revolucionaria del peronismo y la izquierda nacional porque no cabe discusión que fue uno de los pensadores del campo nacional y popular más importantes. Para muchos el Gramsci criollo. Tal vez por esa misma razón lo negaron, lo ocultaron y así muchos peronistas ni siquiera saben de su existencia.

En su lecho de muerte Cooke le escribió a su compañera Alicia Eguren las instrucciones necrológicas. En ella, hizo un pedido especial y fue que sus cenizas fueran esparcidas en el mar o en el Río de La Plata. Hecho que sucedió recién en 2004 en un acto organizado por su amigo Carlos Lafforgue, junto a Pedro Catella -hijo de su última compañera, Alicia Eguren.

El anecdotario de Cooke es implacable y largo. Fue impulsor de la primera Juventud Peronista, fue detenido en el 55 por la Dictadura luego del golpe a Perón y desde el exilio, Perón lo nombró su Delegado y su heredero en la conducción. El documento decía: » Por la presente autorizo al compañero Dr. John William Cooke, actualmente preso por cumplir con su deber de peronista, para que asuma mi representación en todo acto o acción política (…). En él reconozco al único jefe que tiene mi mandato para presidir a la totalidad de las fuerzas peronistas organizadas en el país y en el extranjero y sus decisiones tienen el mismo valor que las mías. En caso de fallecimiento, delego el mando del movimiento».

Antes de ese hecho se produce el cobarde y repudiable acto de bombardeo en la Plaza de Mayo, donde se produce la masacre de cientos de argentinos y argentinas. En ese momento histórico y comprendiendo la gravedad de la situación Cooke no dudó, portó un arma y fue a combatir a los traidores que bombardearon al pueblo. Se dirigió hasta el Ministerio de Marina, sacó su pistola 45 y vació los cargadores contra los ocupantes del edificio. No se detuvo hasta haber acabado con todas sus municiones.

Muchas acciones marcaron la vida y su historia. Uno de las más recordadas y de la cual se ha hecho una película «Unidad XV» fue la fuga del penal de Río Gallegos en la que lo tenían confinado junto a Jorge Antonio, Héctor Cámpora, Guillermo Patricio Kelly, José Espejo y Pedro Gomis. Ante el inminente fusilamiento al que serán destinados los presos políticos, deciden que la única opción para sobrevivir es el escape. Dejando a un lado sus diferencias personales e ideológicas, planean una de las fugas más espectaculares de la historia argentina.

En abril de 1960, viaja a Cuba, con motivo de una reunión latinoamericana. Descolocado, por entonces, respecto a la táctica del General y enfrentado con aquellos a quienes califica de “burócratas” políticos y sindicales, decide quedarse en Cuba, con su compañera Alicia Eguren, consustanciados ambos con el proceso revolucionario que se desarrolla en la isla, bajo el liderazgo de Fidel Castro. En esa época, John entabla una profunda amistad con el Che. Poco más tarde, en 1961, ya en calidad de milicianos, Alicia y El Bebe participan en la lucha de Bahía de Los Cochinos, oponiéndose a la invasión gestada por el imperialismo yanqui. Poco más tarde, le sugiere a Perón la residencia en Cuba, por invitación de Fidel Castro, pero el General considera que ello sería prematuro y complicaría su juego pendular para mantener la cohesión del movimiento. (Fuente La Baldrich)

En 1965, publica “Apuntes para la militancia”, incursionando en la historia para dar orientación a las bases juveniles del movimiento. Hacia fines de 1965, en su correspondencia con el General, manifiesta desacuerdo con la táctica de “bendecir a todos”, pues entiende que ello amplía al movimiento pero a costa de su combatividad revolucionaria. En opinión de Cooke, el peronismo debe desembarazarse de sus sectores burgueses, eclesiásticos y militares pues nada aportan y convertirse en partido obrero, con un claro programa revolucionario. Perón, en cambio, sustenta una táctica dirigida a aislar a la oligarquía aliada al imperialismo, para lo cual cree necesario constituir un frente muy amplio evitando que burguesía, Ejército e Iglesia se sumen al frente oligárquico-imperialista. En esta correspondencia, el Bebe manifiesta no sólo lucidez en la argumentación sino también un gran coraje para confrontar con el líder del movimiento y esto provoca rupturas temporarias del diálogo, que se retoma tiempo después. (Extraído de La Baldrich)

Cooke fue un símbolo de la Resistencia Peronista y del componente revolucio­nario del Movimiento, simboli­zando todo lo que el peronismo tenía de rebelde, irredento, plebeyo y popular; lo que se tornaba insoportable para la oligarquía y el imperialismo porque «el peronismo es el hecho maldito del país burgués».

Artículos Relacionados

Deja un comentario