Por /Pablo Esteban

En un encuentro en el Ministerio de Salud, la titular de la cartera ofreció precisiones sobre cómo sigue la vacunación, los objetivos a corto plazo, la posibilidad de diferir la segunda dosis y la chance de cerrar las fronteras.

«La vacuna no es mágica, más bien hay que considerarla una herramienta entre tantas. La segunda ola es una realidad, ya hemos visto lo que sucedió en Europa y lo que está pasando en casi todos los países de la región. Es muy difícil que pueda evitarse en Argentina, por eso será clave contar con el mayor porcentaje de la población de riesgo ya protegida para cuando llegue el frío. Tenemos que reducir la mortalidad”, señaló la ministra de Salud, Carla Vizzotti, en un encuentro con periodistas. “Si bien la vacunación tendrá un rol clave, se debe seguir trabajando en ajustar las pautas de cuidado y protección”, advirtió. 

El caso paradigmático a nivel regional es Chile, una de las naciones que más personas inoculó –superó las 6 millones 500 mil dosis aplicadas– y que atraviesa uno de los peores momentos de la pandemia. En sus ciudades-cabecera las infraestructuras vuelven a saturarse, se restringe la circulación salvo para esenciales y se suspenden las clases presenciales, por el reporte de 43 colegios que presentaron casos sintomáticos de covid-19.
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El objetivo, según explicó Vizzotti, es de doble vía: a medida que se avanza con el proceso de vacunación masiva y se acelera el ritmo de inmunización, la atención estará focalizada en minimizar el impacto de la segunda ola, que ya afronta buena parte de las naciones limítrofes y que empieza a advertirse en Argentina con una lenta suba de contagios. Para ello, el control de las fronteras, con el propósito de evitar la transmisión comunitaria de la variante P.1 de Manaos (Brasil), resulta central. 

Vacunación masiva

“Es posible que aunque durante los próximos meses alcancemos una muy buena cobertura, la circulación del Sars CoV-2 continúe. La transmisión es esperable por un buen tiempo, pero a lo que vamos a apuntar es a disminuir es la mortalidad”, expresó Vizzoti. “Desde este punto de vista, primero queremos inmunizar a los individuos que mayores riesgos corren. Tampoco hay que olvidar que Argentina ha hecho y sigue haciendo un trabajo enorme para recibir dosis de manera continua, en un contexto de escasez mundial. Todo el mundo conoce a alguien que ya se vacunó, un miembro de su familia, un amigo, una pareja”. El escenario de escasez global está caracterizado por la desigualdad en el acceso del recurso. Basta con recordar que el 90 por ciento de las dosis fue acaparado por el 10 por ciento de las naciones. 

“Las vacunas seguirán llegando. Tenemos reuniones periódicas con todos los laboratorios. Argentina firmó contratos con número de dosis y pactó cronogramas de entregas. Lo que nos sucede a nosotros, que no llegan todas las vacunas acordadas, es algo que le pasa a todas las naciones”, apuntó. “Todas las empresas biotecnológicas tuvieron problemas similares, escalar una fórmula vacunal tiene su complejidad, conseguir los insumos no es tarea fácil”, observó la ministra. 

No vamos a informar el arribo de nuevas dosis hasta que el avión no esté en pista de aterrizaje y tengamos una certeza absoluta. Hoy (por este lunes) tendremos una reunión muy importante con el Centro Gamaleya que nos eligió como socio estratégico y que se comprometió a regularizar sus envíos”, señaló Vizzotti. 

Según pudo saber este diario, en los próximos días se espera medio millón de dosis de la Sputnik V y 3 millones de dosis de la vacuna Sinopharm, elaborada por el laboratorio estatal chino. El principal desafío será que Anmat autorice la distribución de esta última opción en mayores de 60 años. En China se aplica a personas de todas las edades y en Pakistán, por ejemplo, se aprobó en adultos mayores de forma reciente. Además, resta que llegue el segundo lote de las 580 mil Covishield (fabricadas en el Serum Institute de la India) de Oxford/AstraZeneca. El mes que viene será clave porque se aguarda el arribo de las dosis adquiridas a Covax (mecanismo de la OMS para garantizar un acceso equitativo), aproximadamente 2 millones, y las partidas de las de Oxford/AstraZeneca que se producen en el país y distribuirá México a toda la región, a través del Laboratorio Liomont. 

Junto a la inmunización de los grupos de riesgo, el otro factor clave será continuar manteniendo los cuidados y las pautas de protección que la sociedad ha incorporado durante 2020. “Hay que poner en valor el esfuerzo de la sociedad en relación a las medidas de cuidado. Un proceso de aprendizaje que se desarrollaba a medida que se fortalecía el sistema de salud. Es contrafáctico pensar en lo que hubiera ocurrido si la sociedad no ayudaba, pero todos tienen que saber que cada acción que realizan para protegerse y proteger a los suyos vale realmente la pena”, planteó Vizzotti. Desde aquí, hay actividades que suponen un mayor riesgo que otras, por lo tanto, el próximo paso será continuar avanzando en la confección de estrategias focalizadas. “Hemos visto que el esfuerzo tiene resultado. Durante el verano se han movilizado nada menos que 12 millones de argentinos, la educación está avanzando hacia la presencialidad, la economía vuelve a reactivarse. Todas las acciones de retorno a la normalidad son posibles, siempre y cuando no se desatienda la salud”.

¿Diferir o no la segunda dosis?

Uno de los ejes que todos los gobiernos del mundo se debaten es si conviene diferir la segunda dosis. Con ello, advierten los defensores de esta postura, podría protegerse a un mayor número de personas con una dosis y luego de un tiempo completar el esquema de ambas. Al respecto, la ministra reflexionó: “Hoy tenemos una reunión con especialistas de Reino Unido, que precisamente están llevando adelante una estrategia sanitaria con un abordaje colectivo y no individual. Nunca pensamos en dar una sola dosis a todo el mundo, simplemente evaluamos diferir la segunda. La gente tiene que saber que no hay problemas con los intervalos. Las recomendaciones para todas las vacunas tienen en cuenta los lapsos mínimos que deben cumplirse entre la primera y la segunda dosis”, sostuvo. CABA, por ejemplo, cita a las personas para que se inmunicen con la segunda dosis a los tres meses de recibir la primera. El Ministerio de Salud de la Nación explicita en sus canales de difusión que la segunda inoculación debe ser “a partir” de los 21 días. Los intervalos de tres o cuatro semanas son los tiempos mínimos. Vale destacar que si bien las vacunas no pierden su efecto, al no darse la segunda en el corto plazo, los individuos transitan esos meses de espera con un porcentaje menor de protección. Reino Unido difiere la segunda dosis y Canadá, para las opciones de Pfizer y Moderna, decidió hacer lo propio pero con cuatro meses de brecha entre una y otra. 

Asimismo, una de las principales preocupaciones a nivel doméstico era el obstáculo logístico. Si bien se aventuraba que las diferentes jurisdicciones podrían tener algún problema y retrasos al momento de inmunizar a sus ciudadanos, lo que se ha visto es que a medida que se incrementa el caudal de dosis disponibles, el ritmo de vacunación se acelera. Las provincias están dando una respuesta increíble. Desde mayo venimos trabajando para preparar aquellas dependencias que podrían afrontar mayores problemas. Es lógico que cada territorio tenga su ritmo: las poblaciones son heterogéneas, pero por lo general todas avanzaron en la vacunación del personal de salud, en los mayores de 70 años y arrancaron con los docentes. Además, no hay que descuidar las otras campañas de vacunación, tenemos un calendario obligatorio que no podemos relegar”. 

Variante de Manaos 

Uno de los temas que más alarma por estos días es la variante P.1 de Manaos, que ya fue identificada en Argentina por el Instituto Malbrán. A la fecha, aunque su transmisión comunitaria no fue reportada, el estatus podría modificarse de un momento a otro. La variante, originada en la ciudad brasileña, ya circula en más de 25 países alrededor del mundo, es más transmisible y, según se está observando, ocasiona la reinfección de personas que ya se habían recuperado de la covid. De manera reciente, el Gobierno nacional prorrogó la emergencia sanitaria hasta el 31 de diciembre. En el decreto se definieron nuevas restricciones vinculadas a la reducción de los vuelos a distintos países con el propósito de evitar el ingreso de nuevas variantes de Sars CoV-2 y extremar los controles con aquellos individuos que retornan del exterior y deben cumplir una cuarentena estricta.

El foco se concentra en las naciones limítrofes que han experimentado un aumento de contagios en las últimas semanas: durante el último mes, los casos diarios se incrementaron un 110% en Paraguay, un 80% en Uruguay, un 50% en Brasil y un 35% en Chile. A ello también se refirió Vizzotti durante el encuentro: “No hay una medida específica que detenga al coronavirus. Cerrar una frontera no solucionará el problema. Ya lo hemos visto durante la pandemia de 2009, si se cancelan los vuelos a un destino puntual, como Brasil en este caso, los contagios se triangulan y llegan desde otros destinos”. Después continuó: “Lo que preferimos, por ahora, es desalentar los viajes. Necesitamos que la gente entienda que viajar es un riesgo, individual y también para la sociedad. Todo el mundo necesita vacaciones, pero si no es por cuestiones laborales o de fuerza mayor, la recomendación es no hacerlo. Al mismo tiempo, cada viajero debe cumplir con una serie de requisitos: un testeo PCR, la firma de la declaración jurada y la cuarentena estricta cuando llega del país al que viajó”. 

En este sentido, durante la noche del domingo comenzó a circular una carta impulsada por científicos, científicas y profesionales de diversas instituciones, en la que diferentes referentes expresaban su preocupación y solicitaban el cierre transitorio de fronteras y control estricto del reingreso al país. “El cierre de fronteras no es tan sencillo. Lo que solemos decir quienes trabajamos en salud es que los virus también ‘juegan’ y se la rebuscan para hallar la vía de contagio. En la actualidad, estamos trabajando muchísimo en eso, en mejorar los controles de ingreso. Las normativas vigentes son claras, lo que hay que hacer es monitorear que efectivamente se cumplan”, concluyó la ministra.

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