Por /Florencia Halfon Laksman

Aún si el cuerpo encontrado fuera de él, todavía hay muchas incógnitas por resolver.

“De confirmarse que sea Facundo, lo más importante es saber cómo, cuándo y por qué falleció”. Se lo dice a Cenital Luciano Peretto, uno de los abogados de Cristina Castro, mamá del joven de 22 años que salió a dedo de la localidad bonaerense de Pedro Luro hacia la de Bahía Blanca a reconciliarse con su ex novia y de quien no hay noticias desde el 30 de abril. 117 días después, esta semana comenzó la autopsia al cadáver esqueletizado que, según consta en el acta policial, fue hallado por un grupo de pescadores el sábado 15 de agosto, semienterrado en un cangrejal, cerca de Villarino Viejo.

La familia de Facundo Astudillo Castro sostiene la hipótesis de que se trató de una desaparición forzada de la Policía de la Provincia de Buenos Aires y pide medidas judiciales, mientras el ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, acompaña la idea de la fiscalía de que el joven pudo haber tenido un accidente. Cristina le solicitó al gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, la renuncia de su funcionario.  

Si el cuerpo encontrado fuera el de Facundo, algo que su mamá vive casi como un hecho, restaría conocer cómo llegó hasta ahí, por qué y de qué forma murió, qué explicación hay para que no tenga brazos ni dentadura, y si existe o no alguna responsabilidad de terceros en el episodio. La autopsia, comandada por el prestigioso Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), podría resultar el comienzo de las definiciones, pero todavía queda mucho por saber.

Lo que se sabe antes de la autopsia

Según se informó de manera oficial, los restos óseos a analizar corresponden a “un masculino joven, de unos 20 años». Fue la jueza federal N° 2 de Bahía Blanca, María Gabriela Marrón, a cargo de la investigación, quien aprobó y comunicó el equipo de al menos 15 profesionales que formaron parte de la autopsia en el laboratorio que el EAAF tiene dentro del predio del Sitio de Memoria ESMA, en el barrio porteño de Núñez.

El EAAF fue designado como perito oficial y de ese equipo participan su director, Luis Fondebrider; la coordinadora del laboratorio, Analía Simonetto; la coordinadora del área de Identificación Mercedes Salado Puerto; el médico Luis Bosio y la asistente y fotógrafa pericial Gala Maruscak.

Por parte de la querella, la perito es Emma Virginia Créimer, con trayectoria en casos de violencia institucional. El proceso de toma de muestras de los restos encontrados fue acompañado por la mamá de Facundo y sus abogados dentro del predio, aunque fuera del laboratorio. A pesar de que en el Sitio de Memoria funcionan varios organismos estatales, el día de la autopsia el ingreso al predio quedó sólo habilitado para el personal abocado al proceso forense.

La autopsia se concretó con un método que se conoce como “Protocolo de Minnesota”, que se usa para casos de muerte potencialmente ilícita. Así lo planteó la perito Créimer y lo autorizó la jueza Marrón. «Lo importante de utilizar este protocolo es que prevé que las autopsias tienen que ser contextualizadas, no es solo un ejercicio de laboratorio, sino también se debe tener en cuenta el contexto en el cual se produce la desaparición de la persona», explicó Créimer. Según las Organización de las Naciones Unidas (ONU), “establece una norma común de desempeño y un conjunto común de principios y directrices para los Estados, las instituciones y las personas que participen en la investigación”. Todo el estudio de los restos fue filmado, además de fotografiado, por si hiciera falta información nueva o más precisa dentro de un tiempo

¿Cuándo se sabrá si es Facundo?

La primera parte del análisis consistirá en conocer la identidad de este esqueleto incompleto. Por eso, el martes pasado, durante la autopsia, se extrajo una pequeña parte de los huesos y se envió el miércoles al laboratorio de Genética Forense del EAAF en la provincia de Córdoba para que fuera cotejada con las muestras de ADN de los padres de Facundo. Esos resultados podrían demorar entre 7 y 10 días, según la querella. “Creemos que para el día 5 de septiembre, a más tardar, se tendrán los resultados”, avisó Peretto.

La perito Créimer le explicó a la agencia Télam que «el ADN en los casos de restos esqueléticos lleva un proceso que es más complejo que una muestra de sangre o hisopado bucal o de cabello; hay que desclasificarlo porque se hace a partir de una muestra ósea».

Fuentes de la investigación indicaron que se buscó trazar un perfil biológico de los huesos, para establecer sexo, edad y altura de la persona fallecida. También se buscaron posibles lesiones que esa persona pudo haber recibido antes de morir o marcas de cualquier momento de su vida, incluso odontológicas. Hasta se le solicitó a la mamá de Facundo que aportara las fichas de los dientes y la historia clínica de su hijo, para hacer comparaciones. También se van a registrar las lesiones “peri mortem”, o sea, las que lo podrían haber llevado a la muerte.

También se esperan detalles sobre los otros hallazgos que hubo cerca del cuerpo. Una semana después del descubrimiento del cadáver en el canal, hubo dos rastrillajes en la misma zona. Especialistas en Criminalística de la Policía Federal, supervisados por expertos del EAAF, encontraron restos óseos en el sector conocido como Cola de Ballena, ubicado entre las localidades de General Cerri y Villarino Viejo. Se informó que podría tratarse de huesos compatibles con el cadáver hallado y se analizaría si pertenecen a la zona de la clavícula. Al día siguiente, el hallazgo incluyó tres pares de medias y retazos de tela, que también serían parte del análisis.

A eso se suma el estudio sobre la zapatilla que la mamá de Facundo encontró a pocos metros del esqueleto: un calzado idéntico al que el joven vestía en su camino por la Ruta 3 y que pudo verse en la fotografía que se difundió de él junto a uno de los patrulleros que lo detuvieron.  

¿Cuándo se conocerán los resultados de la autopsia?

Sobre los restos a analizar, el abogado Peretto consideró que «le faltan piezas importantes”, en referencia a los dos miembros superiores y piezas dentales, “entonces hay que ver si el cuerpo habla de una caída o del sometimiento a un proceso químico». El letrado contó que, apenas le enviaron las primeras fotos del hallazgo a la perito Créimer, a ella le llamó la atención “la situación del hueso blanco». La especialista se había mostrado sorprendida por el color tan claro de los restos, algo que podría ser indicativo de que el cuerpo fue sometido a un ácido, a cal, o a algún proceso químico anterior a ser depositado en ese lugar, que es la teoría que busca demostrar la querella. «Si fue sometido a un procedimiento químico, descartamos la idea del accidente», manifestó Peretto, quien representa a la madre de Facundo junto a su colega Leandro Aparicio.

Los análisis finales del material extraído podrían llevar hasta dos meses. Como no hay partes blandas para analizar sino muchos huesos, no será sencillo establecer cómo murió esa persona. “Nos dijeron que no llevará menos de 45 días”, le dijo Peretto a este medio.

En una entrevista a TN cuando terminó la autopsia, Cristina declaró: “Han descartado un suicidio, han descartado un accidente. Es un cuerpo que ha muerto por asfixia, ha sido una muerte traumática, lo han matado. Ahora están determinando si ha sido por sumersión o por estrangulamiento”. Desde el juzgado aseguraron que no se emitió todavía ninguna conclusión sobre eso y que restan análisis claves para saberlo, como los de presencia de algas microscópicas (diatomeas) para reconocer si se trata del cadáver de una persona que se ahogó. La versión preliminar que dio Cristina la habría recibido de su perito pero por el momento se trata de una teoría.  

¿Cómo sigue la causa?

El mismo día de la autopsia se conoció una novedad de la investigación. La jueza Marrón ordenó un allanamiento en la Unidad Policial de Prevención Local (UPPL) de Bahía Blanca para averiguar por qué, a través del sistema de geolocalización de los patrulleros de la Bonaerense, se percibían irregularidades en los movimientos de uno de ellos. Los investigadores habían detectado que, ocho días después del día de la desaparición de Facundo, un móvil policial estuvo en la zona en la que se encontró el cadáver esqueletizado y que, ese mismo día, la oficial que aseguró haber llevado al joven el 30 de abril de Mayor Buratovich hasta Teniente Origone, Siomara Flores, borró la aplicación de WhatsApp de su teléfono celular. Si bien el registro de donde estuvo el móvil no es tan cerca del lugar del hallazgo, el dato llamó la atención del fiscal, sumado a que, cuando fue encontrado el cuerpo, había rastros del paso de un vehículo en esa área de difícil acceso.  

“Se detectó un movimiento inusual y sospechoso del móvil patrullero Toyota Etios, asignado a la Unidad Policial de Prevención Local (UPPL) de Bahía Blanca”, dice el informe sobre las señales de GPS del 8 de mayo, según información del sitio Fiscales.gob.ar y agrega que se advirtieron “anomalías en los registros” y por eso se solicitaron las medidas. También sobre el análisis de esos registros hay que esperar novedades. El patrullero quedó secuestrado, en manos de la justicia.

Flores es una de los cuatro agentes policiales señalados por la querella por responsabilidad y encubrimiento. Se trata de una joven apenas más grande que Facundo, pareja de un jefe policial y hermana de otra de las señaladas, Jana Curuhinca. Mario Sosa y Curuhinca fueron los primeros en detener a Facundo en su recorrido, en Mayor Buratovich, donde le labraron un acta por haber violado la cuarentena y le sacaron la foto junto al patrullero, donde se lo ve de espaldas con una zapatilla que parece la que fue encontrada en el agua.

En su declaración, la policía Flores dijo que llevó a Facundo en su auto hasta Teniente Origone, donde luego le labró otro acta el agente Alberto González, quien asegura que, luego, el muchacho se subió al auto de una testigo de identidad reservada –conocida en la prensa como “testigo H”-, que lo habría llevado a Bahía Blanca. Para la familia de Facundo, se trata de una testigo plantada por los agentes policiales: se basan en que también hay tres testigos que dicen haber visto que al joven lo subían a una camioneta antes de Origone, en cuyo destacamento policial apareció el amuleto que el chico llevaba siempre en su mochila y que le había regalado su abuela.

La hipótesis de los abogados de Cristina Castro es que, la primera vez que le labró el acta por haber violado la cuarentena, la Policía Bonaerense le indicó a Facundo que regresara a su casa y que, al pararlo por segunda vez y ver que no lo había hecho, quiso castigarlo y “se le fue la mano”. Los abogados de Cristina insisten con que el fiscal debería ser apartado, pero la jueza ya negó dos veces esa solicitud. Esta semana, Cristina fue recibida en la Procuración General de la Nación y declaró en la causa en la que denunció a Ulpiano Martínez por irregularidades. Al día siguiente, el procurador Eduardo Casal decidió sumar otros dos fiscales a la investigación: designó al titular de la Procuraduría de Violencia Institucional (Procuvin), Andrés Heim, quien ya había tenido participación en la investigación, y al jefe de la Unidad Especializada en Ciberdelincuencia (Ufeci), Horacio Azzolín.

El fiscal trabaja con la hipótesis de un posible accidente, aunque no descarta nada. Existe la teoría de que el joven pudo haberse caído de uno de los puentes que cruzan el canal en el que se encontró el cadáver que se está analizando. También es la hipótesis que considera el ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, quien defiende el accionar policial en todas las entrevistas que otorga.

Lo que espera la mamá de Facundo

Aunque resta la información científica, Cristina Castro está convencida de que la autopsia en la ex ESMA fue de los restos de su hijo. Además de atender a la prensa cuanto puede, hoy pasa sus días respondiendo mensajes de familiares de jóvenes de todo el país que le cuentan que sufrieron brutalidad policial y que reclaman justicia, o padres y madres que buscan a sus hijos e hijas y que creen que hay policías involucrados.

Quizás como una voz representativa, le pareció pertinente reunirse con el presidente de la Nación, Alberto Fernández, quien la recibió durante dos horas en la Quinta de Olivos, primero en un encuentro privado y luego con abogados y la ministra de Seguridad nacional, Sabina Frederic.

Axel Kicillof recibió a la mamá de Facundo en La Plata el último jueves: “Necesitaba pedir respuestas acá y me llevo algunas. Otras han quedado en el tintero. Le he dejado muchas preguntas al gobernador, que me va a ir respondiendo conforme el tiempo. Quiero confiar en que las cosas se van a hacer transparentes», dijo Cristina al salir y contó que le solicitó la renuncia de Berni: “Tiene un ministro que es un bocón. Por respeto debería haberse callado. A mi hijo nadie me lo va a devolver con vida. Estoy con eso encima. No pude hacer nada. Y no pudieron hacer nada. Esto no tendría que haber pasado”.

En la conferencia de Amnistía, Cristina amplió su posición: «Me tocaron un hijo y me di cuenta de cuántos chicos desaparecidos hay. El señor Berni está enojado en su rol masculino de que alguien como yo le haga frente”. Y, para describir su anhelo, eligió parafrasear el título del informe final de la Conadep (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas) sobre los crímenes del terrorismo de Estado en la última y más sangrienta dictadura militar en la Argentina: “Nunca más Facundos, ni chicos ahorcados, desaparecidos, suicidados en comisarías. El ‘nunca más’ tiene que ser realmente ‘nunca más»’.

(Cenital)

Artículos Relacionados

Deja un comentario