El ex combatiente argentino Julio Aro y coronel británico Geoffrey Cardozo, fueron postulados por su supuesto papel en la identificación de soldados argentinos enterrados en el cementerio de Darwin. Pero el épico relato periodístico montado no puede estar más alejado de la verdad histórica. Hay resistencia y oposición desde varios sectores de ex combatientes.

Lo que en los grandes medios nacionales, a través de una prolija campaña de prensa, se presenta como una épica historia humanitaria de hermandad entre los pueblos, revela entretelones mayoritariamente repudiados por el gran arco de incumbencia de la causa Malvinas.

El veterano de guerra argentino Julio Aro y el coronel británico Geoffrey Cardozo, el primero un ex combatiente, el segundo un oficial que arribó a las islas cuando la guerra había terminado, fueron postulados a ocupar, juntos, la lista de posibles premios Nobel de la Paz 2021, por resolución de un comité noruego a propuesta de la Universidad de Mar del Plata.

La gacetilla de prensa que circula estos días dice que Aro y Cardozo “trabajaron juntos para ubicar e identificar los restos mortales de los soldados argentinos enterrados en el Cementerio de Darwin” una vez concluido el conflicto bélico.

El relato alude a que en 2008 Geoffrey Cardozo y Julio Aro se habrían conocido en Londres, durante una reunión entre veteranos argentinos e ingleses. Aro fue invitado por un miembro del Regimiento de los Guardias Galeses, vicepresidente de la Asociación de Medallas del Atlántico Sur. El marplatense quería conocer cómo trabajaban los ingleses en ayuda a soldados con estrés post traumático.

Aro le hizo conocer a Cardozo la angustia por sus compañeros no identificados en Malvinas. Casualmente, o no, estaba hablando con el oficial designado en 1982 por Margaret Thatcher para profanar las tumbas de los soldados argentinos diseminadas en los campos de batalla, y “amontonarlos” sin identificación alguna en un paraje solitario de Darwin, lejos de la vista de los estancieros de las islas.

La morbosa misión que encabezó Cardozo pasó por alto los preceptos de la Convención de Ginebra y el mínimo respeto por los derechos humanos. El 19 de febrero de 1983 la tarea se culminó. En Darwin quedaron entonces 220 tumbas de soldados argentinos, 123 de ellos sin identificar.

En la fundamentación de la postulación, se le adjudica a Cardozo la humanitaria iniciativa de entregar a Aro en ese encuentro en Londres documentación de la profanación que obraba en su poder, supuestamente imprescindible para que en Argentina se pudiera iniciar el proceso de identificación.

Así, la historia de dudosa certeza da lugar a la postulación.

La otra cara

Sin embargo, es claro y conocido que el trabajo de identificación de los cuerpos tiene otra historia bien diferente, e incluso muy anterior.

Existen antecedentes, tal como refleja en un comunicado la Mesa de Coincidencia Malvinas, de un informe preliminar del Equipo Argentino de Antropología Forense de 1987, ante solicitud del Centro de Ex Combatientes de la Plata, CECIM, que desde aquel entonces bregaba por identificar a los compañeros en los campos de batalla.

Encontrando solo silencio en los sucesivos gobiernos, en 2011 organizaciones de ex combatientes asesorados por el Dr. Alejo Ramos Padilla lograron que la Justicia declare el derecho a la identificación.

Pero incluso antes de que el Poder Judicial se expidiera, en 2012 la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner promovió la intervención de la Cruz Roja Internacional para que junto al Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) procedan a la ansiada identificación.

Los británicos nunca aceptaron la iniciativa, hasta la asunción de Macri. Entonces permitieron la identificación, y a cambio se llevaron el nefasto acuerdo Foradori-Duncan –aún vigente en el gobierno de Alberto Fernández-, el cual profundiza acuerdos comerciales en contra del reclamo soberano argentino sobre las Islas Malvinas.

Don’t Forget Me

El ex combatiente Julio Aro vive en Mar del Plata, y es el titular de una fundación llamada “No me olvides”, cuya principal acción conocida en favor de los veteranos, es una tarjeta de descuentos en algunos supermercados.

Aun así, y según informa la Mesa de Coincidencia Malvinas, “No me olvides”recibe recursos económicos de la fundación Franco Británica de Silley, curiosamente presidida por Geoffrey Cardozo e integrada por conspicuos oficiales británicos y hasta funcionarios de Política Exterior del Commonwealth. También la fundación Falkland Islands Asociation, que opera en Malvinas, asiste económicamente a la fundación de Aro.

Así las cosas, surge a cada paso repudio y oposición a la antojadiza postulación al Nobel de la Paz de dos personajes absolutamente cuestionados.

Existe convencimiento de estar frente a una endeble construcción mediática pergeñada por la embajada británica junto a sectores filomacristas, que desvirtúan la historia para afianzar sus intereses, totalmente contrarios al justo reclamo soberano argentino.

(Agenda Malvinas)

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