Así lo planteó el Centro de Excombatientes Islas Malvinas de La Plata (Cecim). Es la misma entidad que litiga como parte querellante en Tierra del Fuego, en la causa por presuntas torturas a soldados durante la guerra de 1982. En este caso le pidió a la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) analizar las posibles irregularidades en el otorgamiento de beneficios.

l Centro de Excombatientes Islas Malvinas de La Plata (Cecim) denunció que unos 60 represores procesados, imputados e incluso condenados por delitos de lesa humanidad cobran «pensiones honoríficas» como veteranos de la guerra de Malvinas.


La entidad que es conocida en Tierra del Fuego porque se convirtió en parte querellante en la causa federal donde se investigan presuntas torturas a soldados durante el conflicto bélico de 1982, anunció que se puso «a disposición» de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) para revisar las «irregularidades detectadas» en el otorgamiento de esos beneficios previsionales. 


La información surgió a partir de un relevamiento elaborado por el Cecim en base a datos que se encuentran en los registros del organismo que regula la seguridad social en el país y que pueden consultarse por internet.


«El decreto 1357/04 firmado por el entonces presidente Néstor Kirchner estableció que esta pensión no podía ser cobrada por quienes hubieran cometido violaciones a los derechos humanos, crímenes contra la patria o el orden constitucional. Por eso creemos hay irregularidades que deben ser corregidas», señaló Ernesto Alonso, dirigente del Cecim.


Sin embargo, hay en esa lista personal militar que cobró la pensión y que aún la percibe, a pesar de estar involucrados en crímenes de terrorismo de Estado.


Entre ellos se menciona a Julio César Binotti, un represor de la ESMA condenado a prisión perpetua y denunciado por haber estaqueado soldados en Malvinas, y que pese a todo conserva el beneficio de esta pensión.


Otros de los condenados por delitos de lesa que figuran en esta lista son el ex capitán Carlos Esteban Pla, condenado por delitos de lesa humanidad en San Luis; el ex contralmirante y represor de la ESMA Edgardo Otero y el ex teniente de navío Francisco Lucio Rioja, que se ganó fama de torturador en el centro clandestino de detención más grande montado por la Armada en plena Ciudad de Buenos Aires.


También aparecen procesados y con prisión preventiva como el coronel Daniel Alejandro Delfor Polano, imputado por delitos de lesa humanidad en Campo de Mayo, acusado de tormentos contra soldados en Malvinas y sindicado por haber participado en un atentado perpetrado en 1970 contra la sede que la AMIA tenía en la ciudad de La Plata.


En esa condición también se encuentran el teniente coronel Luis Alberto López y el coronel Carlos Salvadores Carrizo, imputado por la masacre de Capilla del Rosario y en libertad tras pagar una fianza de 100 mil pesos.


«Muchas veces, el argumento para mantener esta pensiones es la falta de una condena firme sobre los delitos que se imputan. Pero nos parece que para la ilegalidad no puede haber un derecho adquirido, y más cuando se trata de una pensión honoraria. Los torturadores carecen de honor», afirmó Alonso.


Las pensiones a los veteranos de guerra comenzaron a otorgarse en los años ’90 por iniciativa del gobierno de Carlos Menem y en base a las leyes de impunidad (Punto Final, Obediencia Debida e Indultos), varios represores percibieron estas prestaciones hasta el día de sus fallecimientos.

(Diario del fin del mundo)

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