Por/ Laura Ximena Iturbide*

La Ley Micaela se sancionó hace apenas un año, luego del femicidio de la joven Micaela García el 1ro de abril de 2017, y es una norma que obliga a incorporar perspectiva de género a todas las estructuras del estado. Veremos al menos dos caminos para contar cómo llega la Ley Micaela: por un lado un recorrido individual, en el cual su femicidio presenta alarmas anteriores que no fueron advertidas por las estructuras estatales, y por el otro lado, un recorrido colectivo de los movimientos feministas, de géneros y de mujeres inédito en la historia argentina, movimiento que componía y que será impulso de ésta y otras fuertes iniciativas de alto impacto en la lucha contra las violencias machistas.

Observemos primero el recorrido individual, porque hace tres años, más precisamente el viernes 31 de marzo de 2017, una familia denuncia en la Comisaría de Gualeguay que Sebastián Wagner había intentado violar a una de sus niñas, pero la denuncia no prosperó porque el agente policial que les atendió, les pidió que volvieran el lunes porque la jueza no estaba. Al día siguiente Micaela se cruza con su femicida y aparecerá días después asesinada por quien estaba en libertad condicional por dos violaciones previas, y tuvo una acusación de violación el día anterior, que fue desestimada por la policía. 

“Si ese policía se hubiese capacitado según la Ley Micaela, tal vez hubiese actuado de manera diferente; y si Sebastián Wagner hubiese estado viviendo en el domicilio declarado, esa noche la habría pasado en la comisaría. Entonces no se la hubiese encontrado a Micaela caminando por las calles de Gualeguay. Si todo eso hubiera ocurrido, quizás hoy en lugar de estar yo acá, estaría ella” . Néstor “Yuyo” García, padre de Micaela.

El Estado no sólo debe observarse desde la reglamentación y la elaboración de normas punitivas y condenatorias, el Estado además compone las condiciones de ciudadanía en todas sus jurisdicciones, de manera física, administrativa y procedimental, porque es ejecutor y regulador de escenarios institucionales y urbanísticos por los cuales transitan nuestras vidas.

El segundo recorrido es colectivo, es social y es político, y comenzó a visibilizarse iniciado el siglo XX que cobran mucha fuerza con las sufragistas y más tarde las victorias populares de las mujeres sindicales y partidarias que alcanzan el voto femenino en tiempos peronistas, alcanzando lo militado décadas atrás. Para finales del siglo, y como contracara de la última dictadura cívico-militar, las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo demuestran nuevamente los alcances de las organizaciones de mujeres enfrentando la represión sistemática del estado, y más tarde con el regreso de la democracia, las mujeres y diversidades en territorio devastado por el neoliberalismo, demostrarán la resistencia, frente al desempleo y la marginalidad del neoliberalismo. 

La llegada de un gobierno popular en 2003 llega con una reivindicación de los Derechos Humanos y abre la puerta a nuevas legislaciones también para las cuestiones de género, y se gestan las famosas 26mil, una batería de leyes nacionales que ampliaron los márgenes de discusiones feministas dentro de las instituciones entre 2006 y 2013.

El 2015 llega con grandes movilizaciones por el femicidio de Chiara Páez y continúan vigentes en la calle con las masivas marchas #NiUnaMenos, articulando con experiencias históricas como el Encuentro (Pluri)Nacional de las Mujeres, que moviliza a miles de personas para darse el debate contra las violencias patriarcales, y la Campaña Nacional por el Aborto, Legal, Seguro y Gratuito.

Estos son dos de los caminos que nos sirven entender la Ley Micaela: uno camino individual donde se observa la importancia de un estado comprometido contra las violencias machistas; y uno colectivo que dan cuenta de una sociedad dispuesta a acompañar las demandas contra las violencias con estrategias reales. En ambos recorridos está Micaela y el estado, y la legislación puede ser letra muerta o un nuevo impulso para que el estado ahora sí deje de ser patriarcal. 

(*)Politóloga, docente universitaria (UNRN) 2 Deconstruyendo el Estado en El Cohete a la Luna 

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