Con “un 95%” de las camas ocupadas en el hospital regional Río Grande, el jefe de terapia del CEMEP, Dr. Daniel Duarte, informó que desde mediados de agosto decidieron comenzar a internar a pacientes con COVID. Advirtió que la solución no pasa por habilitar más camas, terapistas y respiradores, sino por la toma de conciencia de la población, que no está respetando las medidas de seguridad. El 50% del personal de la clínica ya contrajo COVID, incluido el Dr. Duarte y su esposa, pero todos se han recuperado. Planteó la dificultad de esta enfermedad, que implica mantener prácticamente un mes ocupada una cama en los casos graves. La situación “está al límite”, dijo, y esta semana habilitarán el laboratorio para hacer los hisopados.

Río Grande.- El jefe de terapia del CEMEP, Dr. Daniel Duarte, dialogó con Radio Universidad 93.5 sobre la “situación límite” a la que se está llegando en la zona norte, con casi todas las camas del hospital ocupadas, que determinó la internación de pacientes con COVID en la clínica.


“Nosotros inicialmente éramos un centro no COVID, para patologías comunes o críticas, pero el centro COVID era el hospital. Esto fue hasta mediados de agosto, pero eso fue cambiando por la aparición de múltiples casos. El hospital la semana pasada tenía una ocupación de las camas por encima del 95% y nosotros empezamos a internar pacientes. La terapia intensiva cuenta con 12 camas de cuidados intensivos con aislamiento por paciente, y tenemos 4 camas de terapia intermedia. La ocupación que tenemos hoy es del 100%, debido a que estamos atendiendo patologías con y sin COVID. Podemos aislar los pacientes porque contamos con habitaciones individualizadas, con aire a presión positiva y negativa, y con filtros bacterianos”, dijo.


“Las camas de terapia intermedia están ocupadas con post operatorios de marcapasos y estudios cardiológicos y tenemos una rotación bastante importante. La terapia intensiva está funcionando al 100% con los pacientes críticos de COVID y de otras patologías”, señaló.


Lo cierto es que la situación “está al límite”, por la ocupación de camas en el hospital y en el centro privado, pero “la asistencia médica no pasa por traer nuevos terapistas y más camas para poner más respiradores, básicamente hay que concientizar a la población para que cumpla con las normas de prevención, use el tapabocas, y se aísle si tiene síntomas, además de denunciarlo a su médico de cabecera o al 107”, planteó el médico.


“Ese el sistema con el que podemos frenar los rebrotes y así se ha hecho en el resto del mundo. Estamos ante una situación sociológica, donde se ve una negación de la sociedad de lo que está pasando. En el diario Perfil salió un sociólogo argentino muy prestigioso, hablando sobre la incapacidad que tiene el pueblo argentino en acatar las normas y básicamente la negación, pensando que no les va a pasar, o que quieren seguir con su vida normal. Bajo esa circunstancia, en forma consciente o inconsciente se ve a la gente paseando sin barbijo. Por más que pongamos 20 médicos más de terapia intensiva o 300 camas, las muertes se están produciendo y van de 1 a 3 pacientes por día”, alertó.


“No solamente hay gente mayor, si bien es donde hay mayor número de decesos, pero hay un número importante de pacientes de 40 a 50 años que la pasa muy mal durante el proceso de internación y los primeros siete días de la enfermedad. A su vez hay muchos que confían en que vamos a tener la vacuna, pero la gente se puede volver a infectar, puede haber recaídas”, sostuvo.


“Para los que no se infectaron, viendo esta contaminación y que no usan el tapabocas, es una situación muy grave. Hay respiradores, hay médicos, pero por más que pongamos más terapistas y respiradores, si no tenemos una conducta social va a ser muy difícil frenar esto”, insistió.


Además reconoció que hay pacientes con patologías crónicas que no se están controlando por temor. “Nosotros atendemos patologías COVID y no COVID y es cierto que la patología no COVID está relegada. Hay pacientes diabéticos que no quieren exponerse a los sistemas sanitarios, pacientes con insuficiencia cardíaca, pacientes con enfermedad coronaria o hipertensión arterial, que no consultan. Luego vemos las consecuencias producto de la falta de atención”, expresó.


“Esto está motivado por el miedo a la asistencia. Los pacientes tienen miedo de consultar para no contagiarse en un centro de atención, sea periférico, público o privado”, dijo.


“Las cirugías en general la mayoría de la gente ha decidido postergarlas, a sabiendas de que el COVID va a estar hasta que salga la vacuna, y no la vamos a tener hasta mayo o junio del año que viene”, estimó.

Habilitación de laboratorio

El Dr. Duarte adelantó que esta semana se va a habilitar el laboratorio del CEMEP para hacer los hisopados. “Cualquier paciente que venga a la clínica va a ser hisopado y se lo va a aislar para tener mayor control de la situación. Todos los familiares e inclusive los médicos vamos a ser hisopados en forma continua. Eso va a asegurarnos que por lo menos parte de la población que asiste a la clínica va a estar segura de que tiene o no COVID, para hacer un tratamiento correcto”, manifestó.


Explicó que “el resultado del hisopado demora menos de 12 horas. El proceso lleva entre 6 y 8 horas y se le puede hacer a todas las personas que vamos a ingresar, se hace como triage, y el costo que tiene es entre 4.000 y 4.500 pesos. Con el servicio de Infectología vamos a definir la forma en que se va a aplicar. Todo paciente infectado va a estar internado y, si una persona se quiere hisopar porque tiene que viajar o por alguna otra circunstancia, se lo va a hacer. No cualquiera se puede hisopar, porque si los síntomas comenzaron hoy, hay que esperar hasta 5 días. Si da negativo pero hay síntomas, la persona se tiene que aislar, y no sirve hacerse el hisopado ni bien aparecen los síntomas, como falta de gusto, de olfato o fiebre. Recién vamos a detectar la concentración virológica necesaria para la positividad del hisopado a partir del cuarto o quinto día. No es que uno no quiera hacer el hisopado, sino que es costoso y molesto, y hay que hacerlo cuando corresponde. Si alguien tiene síntomas, se tiene que aislar, presentarse al médico de cabecera o llamar al 107, y ahí vamos a decidir cuándo se hace el hisopado. Ante la detección de síntomas se tiene que aislar no solamente la persona sino el grupo familiar. No pueden ir a trabajar, se deben aislar todos, no deben salir, y reportar la situación al 107 o al médico de cabecera para la realización del hisopado en el tiempo adecuado, y continuar con los controles clínicos de seguimiento”, recomendó.

Hospital casi colapsado

Respecto de la situación del hospital regional, está al borde del colapso, por lo cual los pacientes que no cuenten con obra social podrán ir al privado. “A través de Acción Social se hizo un sistema de auditoría y los pacientes que tengan COVID o no COVID y necesiten atención en centros privados ya tienen la reglamentación del gobierno para que se les dé asistencia. Tengan o no tengan obra social, se los atiende en el CEMEP y el pagador en este caso sería Acción Social”, dijo.


Consultado acerca de cuántas camas hay disponibles en la ciudad, indicó que “el hospital cuenta con 18 camas, porque juntaron las terapias de adultos y la pediátrica; nosotros tenemos 16 camas en el privado y hay 5 camas que existen en el Sanatorio Fueguino. Tenemos un número interesante de camas, porque otro inconveniente que tiene esta enfermedad, es que es multisistémica y engloba el aparato respiratorio, el cardiopulmonar y otros órganos como hígado y sistema renal. Vuelvo a repetir que no es una cuestión de camas y de terapistas. Por más que pongamos 80 camas, si no tenemos la concientización social, si siguen las reuniones de 15 o 20 personas, no va a haber solución. De esas camas, la ocupación promedio va entre 10 a 12 días por paciente. Son pacientes que por su afectación multisistémica llevan muchos días de internación. Los leves medianamente están internados entre 5 y 7 días, y un paciente grave está prácticamente un mes. No se lo puede mover y puede fallecer o pasar a un estado moderado, donde pasa a una sala común con todo lo que esto implica”, planteó.


“Es lo que le pasa a Buenos Aires, que tiene muchísimas camas, tanto en el conurbano como en la capital, en centros privados y públicos. El asesor nuestro en terapia intensiva es el Dr. Raimondi, que es el presidente de la sociedad panamericana de cuidados críticos y el jefe de terapia intensiva del hospital Fernández. Ellos tienen tres pabellones de cuidados intensivos y los tres están ocupados”, expresó.

La mitad del personal contagiado

Respecto de la situación del personal del centro médico, dijo que “tenemos entre el 50 y el 60% afectado por COVID. Ya están todos recuperados, inclusive mi señora y yo, que también nos contagiamos y trabajamos en terapia intensiva. Nosotros nos habíamos repartido en dos grupos, tanto en terapia intensiva como en clínica médica. El primer grupo se infectó, después se infectó el segundo, y hablamos de enfermeros, médicos y kinesiólogos. Ahora ya están prácticamente reintegrándose todos, solamente tenemos una médica que está cumpliendo su aislamiento y el miércoles o jueves estará nuevamente en el servicio”.


También se refirió a la organización en el centro, a partir de la decisión de recibir pacientes con COVID: “El CEMEP sigue atendiendo todas las patologías, inclusive los partos. En el caso de los pacientes con COVID, el ingreso es por la guardia. En la entrada principal se hace un testeo y si tiene síntomas se lo deriva a la guardia, allí se hace el aislamiento con el sistema de Infectología, el hisopado y la derivación. Antes se hacía la derivación al hospital y ahora, si tiene criterio de internación, se interna en observación y después en la sala COVID de la clínica. Si el caso es muy leve, va a su casa con aislamiento y la recomendación de los infectólogos, a la espera de los resultados”, concluyó.

(Provincia 23)

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