Por /Werner Pertot

El coronavirus destapó hasta las reuniones secretas dentro de Juntos por el Cambio. La noticia de que María Eugenia Vidal dio positivo para covid-19 llevó a que se supiera que había tenido un encuentro la semana pasada con el jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, con el senador Martín Lousteau y nada menos que con el ex titular de Diputados Emilio Monzó. Este último había terminado muy enfrentado con Vidal y el reencuentro de ambos marca una señal política para el ala dura que conduce el ex presidente Mauricio Macri. Por el lado del contagio, el positivo de Vidal llevó a una ronda de hisopados: a Larreta le dio negativo, Monzó esperaba los resultados y a Lousteau sus médicos le dijeron que no hacía falta que se lo hiciera. 

Se debería inventar una nueva definición del concepto foucaultiano de «biopolítica» para lo que está produciendo el virus. En este caso, el contagio de un dirigente cercano a Vidal, Alex Campbell, llevó a que testearan a la ex gobernadora -que no tenía síntomas- y le diera positivo, lo que reveló un entramado de reuniones reservadas. «Estoy bien, cumpliendo con el aislamiento y las indicaciones médicas correspondientes», contó Vidal.

Lo primero que se conoció fue un almuerzo que Vidal había tenido el viernes con Larreta, Lousteau y Monzó. Y esto llevó a que los integrantes de ese almuerzo tuvieran que ser testeados, pese a que afirmaron que durante la comida se mantuvieron las distancias y se tomaron las precauciones adecuadas. El armador de ese encuentro, Larreta, fue el primero que comunicó lo ocurrido y que el test le dio negativo. 

«Como mantuvimos distanciamiento durante el encuentro con Vidal, quien le mando toda mi fuerza, no soy considerado contacto estrecho», afirmó el jefe de Gobierno, quien se hizo el test en el hospital de niños Ricardo Gutiérrez. Si Larreta hubiera dado positivo, hubiera seguido un testeo en cadena de todos los funcionarios con los que luego estuvo en contacto. Incluso trascendió otro encuentro del jefe de Gobierno con el ex jefe de Gabinete Marcos Peña, que también podría caer entre los que tendrían que testearse. 

Entre los que sí se harán el test por haber tenido encuentros con Vidal están el intendente de Vicente López, Jorge Macri (que la vio el jueves pasado) y también otros diputados bonaerenses, como Daniel Lipovetsky, que estuvieron en contacto con Campbell. 

Tras el almuerzo del viernes, Lousteau, por su parte, no se hizo el hisopado porque sus médicos le dijeron que al no ser un contacto estrecho no era necesario. En cambio, Monzó sí optó por testearse y estaba esperando el resultado. Por supuesto a todos les llovieron críticas por romper la distancia social y eventualmente haberse contagiado, mientras se le pide a la población que no lo haga. 

Más allá de las noticias del virus, el encuentro en sí mismo es una novedad dentro del espacio: Vidal y Monzó había comenzado a tener diferencias en la campaña de 2015 que llevaron a que el dirigente fuera excluido del armado en provincia de Buenos Aires. Durante los cuatro años de Macri en el poder, Monzó fue exiliado de la mesa chica y, si bien Vidal también tuvo sus diferencias con Marcos Peña -un enemigo interno común de ambos- la relación entre ellos nunca se recuperó. El último episodio ocurrió durante el cierre de listas de 2019, cuando Monzó consideró «una humillación» los pocos lugares que le ofrecía Vidal para su gente y terminó un encuentro con ella en muy malos términos. Desde entonces, no habían vuelto a verse.

«Lo que hablaron no es tan importante como el mensaje que manda Horacio con este encuentro hacia el ala dura del PRO», interpretaban desde la línea dialoguista. Un almuerzo de Larreta, Monzó, Lousteau y Vidal se parece bastante a las conversaciones que habían comenzado tras la derrota de Macri en las PASO de 2019 y a las que se empezaron a llamar «posmacrismo». 

¿Qué se conversó en ese almuerzo? Las versiones difieren: desde el Gobierno porteño, indicaron que fue una charla exclusivamente sobre la pandemia y la situación del AMBA. Otros indican que no dejaron de incluir otras cuestiones partidarias. Cerca de Monzó señalaron que fue un encuentro sin tiempo para dispersarse y hablar de otras cuestiones. «Muy al estilo Larreta», se reían. No obstante, fue la primera charla que volvieron a compartir Monzó y Vidal, un intento por reagrupar a distintos sectores bajo la bandera de Larreta. Habrá que ver si terminan de recomponer su relación política. Es probable que el sector que comanda Macri y tiene como lugarteniente a Patricia Bullrich haya tomado nota de este encuentro, que no estaba pensado para ser publicitado en los medios. Todo gracias al coronavirus. 

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