Por/Raúl Dellatorre

El holding sigue en manos del Directorio de Vicentin por resolución del juez de Reconquista, que separó a la Intervención. Nueva denuncia de bancos extranjeros a Vicentin en Nueva York.

Tal como se esperaba, el juez comercial de Reconquista (Santa Fe) Fabian Lorenzini falló ratificando la permanencia del Directorio de Vicentin al frente del holding mientras sigue el concurso preventivo. A su vez, elevó a la Cámara de Apelaciones los recursos presentados contra su decisión, en la práctica, de revocar la Intervención ordenada por el Poder Ejecutivo por decreto de necesidad y urgencia (DNU). Quienes habían presentado esos recursos son el subinterventor, Luciano Zarich, y el Ministerio de Desarrollo Productivo de la Nación, reclamando el respeto a un DNU de carácter federal. Por ahora, el expediente del concurso de acreedores sigue su curso con el Directorio de Vicentin al frente de la empresa, pese a las enormes irregularidades y la falta de balance del ejercicio 2019, un requerimiento que las distintas partes están reclamando. Hasta el propio juez Lorenzini, en un pedido de informes a la sindicatura del concurso, le recordó que le exija a «la administración de la sociedad concursada» el cumplimiento de esa obligación. 

La pelea por reponer a la Intervención, encabezada por Gabriel Delgado, al frente de la empresa Vicentin SAIC sigue chocando con el escudo de protección del titular del Juzgado Civil y Comercial de la Segunda Nominación de Reconquista. Hombre criado y con una carrera desarrollada en el pueblo, durante más de quince años asesor legal de la sucursal local del Banco Nación, hasta 2018, Fabian Lorenzini es como uno más de esa inmensa familia que es Vicentin en Avellaneda y Reconquista, pueblos mellizos del norte santafesino. Los integrantes de la cámara de apelaciones que deberá resolver con respecto a su decisión de desplazar a la Intervención designada por el gobierno federal, son también vecinos del pueblo. Incluso podría ocurrir que dos de sus integrantes se excusen de fallar dados sus lazos extremos con los Vicentin, lo que obligaría a esperar la designación de otros jueces para poder resolver. Sólo por la demora que todo ello implicaría, la definición llegaría casi cuando se hayan cumplido los 60 días del plazo fijado para la intervención. 

Todo indica que toda pelea en el marco del expediente manejado por Lorenzini es inocua. En cambio, lo que sigue avanzando es la acumulación de pruebas y denuncias de graves irregularidades cometidos durante el proceso que derivó en la cesación de pagos y pedido de concurso preventivo de Vicentin.

Este último lunes, el Comité de bancos acreedores extranjeros hizo una segunda presentación de «discovery» en los tribunales de Nueva York. Esto es, un pedido de investigación sobre operaciones financieras en el exterior que pudieran estar vinculadas al estrés súbito que padeció Vicentin en diciembre pasado. 

El juez del Distrito Sur de Nueva York Alvin Hellerstein había hecho un primer requerimiento a diversas entidades bancarias internacionales con las que opera Vicentin, pero tambien sobre movimientos que involucraran a sus directores. El resultado fue puesto a disposición de los bancos acreedores, que tras analizarlo decidieron pedir una segunda ronda de «discovery». No es que la primera halla fallado: al contrario, tendrían evidencias que reclaman una profundización de la investigación. 

Rabobank y FMO de Holanda, ING de Tokio, Credit Agricole de Francia, y la división de préstamos privados del Banco Mundial, CFI, son acreedores en el concurso de Vicentin por 350 millones de dólares, casi el 25% de la deuda total. De los resultados del primer «discovery» se determinó que el grupo Vicentin había cobrado 122 millones de dólares por la venta del 16,7% de las acciones de Renova SA al grupo suizo Glencore, pero que ese dinero no había entrado en la concursada, sino que fue derivado a alguna de sus filiales y, desde allí, a cuentas offshore de otras filiales en Uruguay. 

Los representantes del comité de bancos extranjeros consideran que es inadmisible que Vicentin haya podido pasar de una situación de solvencia absoluta el 29 de julio de 2019, a la cesación de pagos por estrés financiero cuatro meses después. En aquella fecha, Vicentin SAIC presentó su última declaración jurada a los bancos, un requerimiento habitual a los tomadores de crédito a escala mundial, la cual cumplía «con todos los ratios de solvencia exigidos». 

En su nueva presentación al juez de Nueva York (según lo cita el portal Puntobiz, de Rosario), así lo expresan: «El consorcio de bancos necesita saber cómo desaparecieron cientos, quizás mil millones de dólares, en tan poco tiempo. ¿Fueron inexactos los estados financieros presentados a los bancos el 29 de julio a los efectos del cumplimiento del convenio de préstamo? ¿Los inventarios fueron exagerados? ¿Las cuentas por pagar fueron subestimadas?».

El balance al 31 de octubre de 2019, del ejercicio 61 de Vicentin SAIC, podría dar algunas respuestas. Lo insólito es que no se haya presentado. Más insólito, que se le haya permitido abrir un concurso de acreedores sin cumplir con esa obligación tan primaria. 

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