La semana pasada se produjeron los primeros movimientos de suelos en los terrenos asignados por el gobierno ilegal de Malvinas. Claramente los británicos buscan mejorar la infraestructura para el saqueo. Pesca, turismo, petróleo y logística antártica son los objetivos.

El Gobierno ilegal que ocupa nuestras islas Malvinas dio luz verde a la empresa contratada para construir un nuevo puerto en el archipiélago usurpado, que comenzó con perforaciones y excavaciones para conocer la morfología y estratografía del sector seleccionado.

Los pasos previos para la construcción comenzaron a darse algunos meses después de lo previsto por los ocupantes, dilación debida a la pandemia. Pero ya la semana anterior había arribado a Puerto Argentino el equipo de avanzada de la empresa británica que diseñará y construirá el complejo portuario, BAM Nuttall Ltd.

La denominada “Comisión de Planificación y Construcción de las Falklands” (sic) autorizó la perforación de varios pozos en terrenos aledaños a FIPASS, un depósito y área de servicios del actual puerto, y a Stanley Growers, una granja de invernadero, a minutos de la zona urbana.

Consecuencias de 4 años

Envalentonados por el trato condescendiente y entreguista que durante cuatro años le otorgaron los gobiernos de Mauricio Macri en la Nación y Rosana Bertone en Tierra del Fuego, los ocupantes ilegítimos avanzan en una obra claramente insultante.

Es que la inversión al respecto y la envergadura del diseño portuario, revelan una clara afrenta a nuestro país ante los reclamos justos de los nuevos ejecutivos en Buenos Aires y Ushuaia, de iniciar un diálogo diplomático que conduzca a la única resolución posible del prolongado conflicto: la recuperación para Argentina de su propio territorio soberano.

Sin embargo, los actuales okupas proyectan un puerto moderno de notable envergadura, para proporcionar apoyo logístico a embarcaciones involucradas en las actividades comerciales ilegales que graciosamente alientan en las islas: pesca, petróleo, logística antártica, por nombrar sólo las más trascendentes.

Así, no solamente pretenden incrementar y “asentar” las actividades comerciales reñidas con la legalidad, sino que reinciden en el peor de los delitos en contra de Argentina, que es la depredación de nuestros recursos naturales, renovables y no renovables. 

Sólo unos pocitos…

La información sobre el comienzo de los trabajos del nuevo puerto apareció en la primera plana del medio pro británico MercoPress. Allí, el secretario de la tal comisión, Lee Kenebel, admite en un discurso plagado de eufemismos que la ilegal construcción está en marcha: “No se reciben solicitudes para hacer pozos” miente primero, para luego agregar que “por ahora no existe pedido alguno para construir un puerto”.

Vale recordar que ya en febrero de este año se conoció la elección de la empresa por parte de los usurpadores. Y en abril se anunció la firma del contrato. Las obras iban a empezar antes del invierno, pero el coronavirus lo impidió.

Kenebel añade con fingida gravedad que su oficina “estaba en situación de alerta en estos momentos”, y califica a la investigación de suelos como “un saludable despliegue de condiciones expeditivas”. En la agencia de prensa lo asisten flemáticamente con la frase “si es que el proyecto anunciado llega a la etapa de puerto”.

Un verdadero discurso colectivo de patrañas engañosas con el sólo fin de maquillar la afrenta a nuestra soberanía que se está poniendo en marcha en nuestras Malvinas. Una más. ¿Hasta cuándo?

(Agenda Malvinas)

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