Por/ Daniel Rosso

El lunes a la noche el periodista militante Joaquín Morales Sola entrevistó al ex Presidente Macri. ¿Cuál fue la estrategia discursiva del ex Presidente? Una serie de supuestos que conducen a una peligrosa habilitación del odio contra el kirchnerismo.·

«Hay un mal global en la Argentina: el Peronismo secuestrado por el Kirchnerismo» – dice. ¿Cuál es el eje que Macri intenta instalar? Atropello versus libertad. El Populismo es descripto no por lo que da sino por lo que quita. Este gobierno quita libertades y sustrae tierras, propiedades y dinero. De lo que se trata es de “no desatar una guerra de usurpar, expropiar y poner impuestos que son confiscatorios”.

El punto donde esa narración alcanza su mayor despliegue es cuando vincula populismo con corrupción: este saca recursos de la sociedad para ponerlos en manos de los dirigentes oficialistas. El Populismo, por esta vía, no distribuye sino que privatiza.

Las manifestaciones de las clases medias, en el Obelisco y en otros puntos del país, son espontáneas, es decir, son libres: no son dirigidas por nadie porque se dirigen a sí mismas. Son lo contrario de las manifestaciones populistas: en este caso hay quienes las digitan y las manipulan. Es decir: son tan libres que no tienen alineamiento ni dirección política. No expresan ni a un sujeto ni a un partido político.

Esas manifestaciones son la base social de Juntos por el Cambio pero sin Juntos por el Cambio. Detentan los mismos valores e ideas de Juntos por el Cambio pero se expresan sin Juntos por el Cambio. Es la política sin la política. Es la sociedad expresándose sin las mediaciones de las representaciones partidarias. Si los dirigentes están allí, lo están porque coinciden con la sociedad movilizada pero no la dirigen: las clases medias se dirigen a sí mismas.

Entonces, lo que vuelve con Macri es esa fantasía de la autonomía absoluta de los individuos: son individuos orgullosos de su individualismo. Por eso, cuando estas manifestaciones de las clases medias, que son espontáneas, realizan medidas extremas como, por ejemplo, manifestarse frente al edificio de la Vicepresidenta, Macri las desconoce: porque no es Juntos por el Cambio. Es su base social que se mueve sola.

Dice Macri: “El Peronismo ha sido cooptado por la irracionalidad”. La democracia no funciona con seres irracionales. Sin reglas no se puede acordar. Agrega: en Boca tuvo que separar a Maradona. El desafío hoy del Peronismo es lograr separar a Cristina Kirchner.· Maradona y Cristina son iguales: ambos son irracionales. Si no hay racionalidad no puede haber acuerdo. La democracia sólo puede funcionar si primero se excluye al sector no racional: si no se margina al Kirchnerismo no es posible la democracia.

“Con gente razonable hacemos un acuerdo en cinco minutos”. Pero no se puede acordar con la irracionalidad. Imperceptiblemente, hay una cooptación de la palabra racionalidad por el neoliberalismo: ser racional es defender la política de Juntos por el Cambio. ¿Y si no la defendés? En ese caso se es irracional. ¿Y qué sucede con quien es irracional? Hay que excluirlo de la democracia.

El kirchnerismo volvió para atropellar las instituciones, la Justicia, los Organismos de Control, para aumentar impuestos, para suspender la ley de economía del conocimiento, para atropellar la propiedad privada queriendo expropiar Vicentín, para imponer regulaciones de todo tipo como la que impide el libre funcionamiento del sistema de telecomunicaciones.

Con ese actor irracional no hay dialogo ni acuerdo. La democracia sólo es posible si se lo excluye. Entonces: si con el Kirchnerismo no hay mediación posible de las palabras lo único que nos queda es el odio para excluirlo. El neoliberalismo opera así: allí donde no hay acuerdo con sus políticas hay habilitación del odio.

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