Desde la Secretaría de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur, a cargo de Daniel Filmus, se ha confirmado que la nueva Directora Nacional del Antártico –DNA- será la Profesora Patricia Ortúzar, fiel ejecutora de la política macrista durante la gestión anterior y mano derecha de Rodolfo Sánchez; ex Director del Instituto Antártico, también de Fernanda Millicay; ex Directora de la DNA, y Máximo Gowland; Director de Política Internacional de Cambiemos en Cancillería y quien actualmente continúa en su cargo.

Frente a esta noticia incomprensible, los trabajadores de la Dirección Nacional del Antártico luego de haber sufrido cuatro años de humillaciones, persecución y atropellos a sus carreras administrativas y a su calidad humana por estas personas y sabiendo que esto reafirma la continuidad de esas mismas acciones, quieren dar a conocer lo que se está convalidando con esta designación.

A pesar de las presiones que ya han recibido y el miedo que esto les genera, confían en que, así como al enterarse de una situación similar en la Cancillería fue el propio Jefe de Gabinete Santiago Cafiero quien intervino para frenar el reposicionamiento macrista, intervenga también aquí para detener esta injusticia.

Los trabajadores aportan pruebas sobre hechos gravísimos durante dicha gestión, haciendo saber que continúan firmes pero con el mismo miedo por sus fuentes laborales. Hubo un cambio de gobierno, pero parece que en la DNA todo seguirá igual.

Para entender la situación a la que se enfrentan se debe conocer donde estuvieron parados estos personajes en los últimos cuatro años.

¿Quién es cada uno?

MÁXIMO GOWLAND (Director Nacional de Política Exterior Antártica por el PRO): se lo señala como el respaldo intelectual del ruinoso, cobarde y entreguista convenio con el Reino Unido; el Acuerdo Foradori-Duncan. Gowland sigue en su cargo en Cancillería, en una dirección creada a su expreso pedido a la entonces canciller Malcorra, para estar por encima de una ‘Dirección Nacional del Antártico’ creada por la Ley Nº 18.513. Es decir, generando una duplicación -a su favor-, en una Dirección Nacional que prácticamente no tiene más personas a cargo que a sí mismo y un par de secretarios elegidos por él.

Fue quien intercedió ante la canciller Malcorra para nombrar a Fernanda Millicay al frente de la DNA, avalando y amparando todas las situaciones de maltrato y persecución que provocó esta persona a los trabajadores.

Hoy, Gowland –repetimos, ratificado a cargo de la Dirección Nacional de Política Exterior Antártica por la gestión actual- se las ingenió para darle continuidad a la gestión macrista en la Dirección Nacional del Antártico, presionando para hacer nombrar a quien fuera la mano derecha de Rodolfo Sánchez, en el máximo cargo de la DNA: Patricia Ortúzar.

Entre el material que acompaña esta nota, además de la foto que lo retrató para la Historia avalando el Acuerdo Foradori-Duncan; como dato adicional y que marca su línea de ‘Política Exterior Antártica’ se documenta también la convocatoria que él mismo hizo junto al historiador Pablo Fontana para celebrar el día de la Antártida Argentina, el 22 de febrero. Para ello invitaron a un científico inglés, quien dió una charla ‘iluminadora’ sobre ‘qué debería hacer Argentina con la Antártida’ y donde se aclaraba además, que la conferencia sólo sería en inglés.  ¿Qué forma ‘patriótica’ de conmemorar la Antártida Argentina, no?

RODOLFO SANCHEZ: Director del Instituto Antártico Argentino, designado por Susana Malcorra, quien como consecuencia del acuerdo Foradori-Duncan –y contradiciendo la opinión de todos los científicos antárticos, silenciados a miedo-, es quien tiene el triste honor de ser el que firmó el asimétrico y deshonroso convenio entre el Instituto Antártico Argentino y el British Antartic Survey que por supuesto, sólo estipuló beneficios para los científicos ingleses. Además, se habría encargado personalmente de señalar personal de la institución, para que fuera desplazado de la misma.

Por si fuera poco, Sánchez es quien mediante una nota informativa del 12 de Julio de 2019 firmó la discriminatoria exigencia de la ecografía transvaginal como examen OBLIGATORIO y ANUAL para las mujeres trabajadoras que van a la campaña antártica. La obligatoriedad de esta práctica estableció así una violencia de género, desigualdad y una discriminación como nunca antes se había visto en la institución. Situación que pese a las denuncias de las trabajadoras -incluso ante el INADI-, continúa sin resolverse.

Rápido de reflejos y ante la debacle macrista, consiguió hacerse un ‘lugarcito’ en la Secretaría del Tratado Antártico con sede en Buenos Aires.

FERNANDA MILLICAY: Directora Nacional del Antártico en la gestión macrista, designada por Susana Malcorra.

Fue quien desde su cargo en la DNA se ocupó de maltratar, humillar, perseguir y amenazar a los trabajadores que no sintonizaban políticamente con ella. Eran continuas y diarias las situaciones de discriminación, persecución laboral, gremial, violencia verbal y maltrato.

También junto a Gowland y Sánchez, tiene el dudoso mérito de haber sido quienes en una maniobra express, con la administración macrista de la Agencia de Administración de Bienes del Estado se deshicieron del edificio histórico del Instituto Antártico Argentino, en la excepcional ubicación de Cerrito 1248 de la Ciudad de Buenos Aires.

Hoy, desde su nuevo cargo como Jefa de la Sección Política en la Embajada Argentina en Reino Unido con sede en Londres y junto a Gowland y Sánchez, siguen digitando el destino de la Dirección Nacional del Antártico.

Millicay es una de las que más habría intervenido junto a Gowland para que la nueva directora nacional sea de su misma línea política y una de las colaboradoras directas de su gestión: Patricia Ortúzar. La pregunta es, si será para mantener silenciadas las acciones de discriminación y maltrato –por las que varios empleados han iniciado acciones- o para tapar las dudosas actuaciones que se habrían generado en su gestión sobre la venta del edificio de Cerrito 1248.

La macrista Fernanda Millicay no actuó sola en su siniestra gestión, se sirvió de dos de sus colaboradoras y defensoras a ultranza, para sus atropellos. Precisamente la profesora Patricia Ortúzar y Silvina Balsalobre.

Entre la documentación que rescataron los empleados consta un aterrador listado ‘marcando’a todo el personal.

Imaginen el grado de impunidad de esta gente para dejar documentada de puño y letra, la decisión sobre la vida, el trabajo, la salud y la continuidad o no, de una persona en su trabajo.

Porque a eso se ha dedicado entre otras cosas el macrismo. A perseguir, amedrentar, discriminar y echar empleados. Una actividad que claramente contó con la ‘colaboración’ de personajes como la nueva directora.

Hay más que suficiente documentación con la que se habría contrastado que las anotaciones, son de puño y letra de la misma Millicay y que serían estas dos macristas (Ortúzar y Balsalobre) las que le ‘señalaron’ e ‘informaron’ sobre cada persona, al más puro estilo persecutorio de los años de plomo.

Y por eso se puede leer ‘Fulana de tal: LOCA’; ‘Es muy básica’, ‘Ojo, es del gremio, no tocarlo’, ‘ñoqui’, ‘Inútil’, ‘Jodida?’, ‘OJO, Corrupción’, etc. Y hasta habría usado los colores del PRO (AMARILLO) y del Frente Para la Victoria (CELESTE) para marcar a las personas de acuerdo a su preferencia política.

Millicay llegó a ufanarse en decir: -Agradecé que te traslado y no te echo-. Ésa era parte de la estrategia del miedo del PRO: ‘Agradecé que  te dejo’, como quien maneja un feudo.

Fueron Ortúzar y Balsalobre quienes compartieron mansamente la complicidad de estas decisiones.  Y la clásica política del macrismo de desmantelar áreas completas de la DNA, para crear supraestructuras para una o dos personas, con sueldos altísimos, como en el caso de Gowland.

Aquí van anexas algunas de las páginas dignas de la Alemania nazi, donde se puede ver cómo el personal de la DNA e IAA fue marcado desde el odio y la mediocridad durante la gestión Gowland-Millicay – Sánchez, claramente a partir del ‘asesoramiento interno’ de Ortúzar y Balsalobre.

Fernanda Millicay, apuntada como la funcionaria que persigue a los trabajadores por su ideología política.

Quién es la nueva directora de la DNA:

PATRICIA ORTÚZAR es una profesora de Geografía de nivel secundario que empezó como empleada administrativa en el área de Gestión Ambiental –por ese entonces- a cargo de Rodolfo Sánchez.

Allí su mayor aporte fue rellenar formularios y de a poco –siempre a la sombra de Sánchez-, ir haciéndose un lugar como su rémora y escriba de los diplomáticos en las reuniones.

Es una persona sin ninguna formación académica en Gestión ambiental ni en Turismo –donde fue nombrada Directora-. Por eso, el área necesitó siempre la incorporación de licenciados en medio ambiente, biólogos, etc.. Así, se apalancó en estas personas sobreexigiéndolas, para terminar firmando ella misma los informes técnicos… hechos por quienes sabían hacerlos, claro.

Gracias a esa estrategia abusiva por sobre los que efectivamente realizaban el trabajo, sistemáticamente terminaron peleándose con ella y renunciando. De allí su desesperación por gestionar siempre la incorporación de alguien con la formación pertinente al área que ella detenta, pero para la cual, su mejor capacidad académica implicó copiar informes y repetir la información que le pasaban.

Cuando durante la gestión macrista le renunció el Licenciado en gestión ambiental del área, gestionó la contratación de una científica que lo reemplazara y a la que le quiso ir transfiriendo trabajo, aún sin el contrato firmado.

Aquí sería bueno saber cuánto le costó a la Cancillería su intento de nombrar a esta persona que al darse cuenta de lo que Ortúzar pretendía, terminó rechazando el cargo, pero hubo que pagarle meses de trabajo no realizado.

Los empleados de la DNA, aún recuerdan los gritos de Millicay exigiéndoles a los asesores letrados que encontraran ‘algo’ para no pagarle.

A pesar de todo esto, Ortúzar siguió trepando y valiéndose de todos los beneficios que pudiera: viaticar en dólares o incluso irse de luna de miel antártica paga, asignándose a sí misma para ir a la Antártida, ‘coincidentemente’ con la ida de su actual pareja: un alto militar de la Fuerza Aérea con funciones a cargo en Antártida; lo cual también sería objetable para su reciente designación.

Ortúzar ya hizo circular audios como ‘nueva directora’ de la DNA, autoalabándose por su formación y ‘antecedentes’ (Sic) y remarcando su ‘gran capacidad de trabajo; llegando a victimizarse por haber tenido que llevar trabajo a su casa ‘algún fin de semana’.

Una triste realidad que genera miedo y desilusión

Los empleados de la DNA ya están en alerta y tras haber sobrellevado la etapa más oscura con el PRO, no están dispuestos a dejarse pisotear por este macrismo residual, que se ampara en el silencio como estrategia para pasar desapercibido. O en lo que la propia Ortúzar insiste en imponer en la institución desde el audio que acaba de enviar como flamante autoridad: ‘Mantener el bajo perfil’.

Para ellos, aquí corresponde lo que acaba de hacer el Jefe de Gabinete Santiago Cafiero con esos macristas que recientemente intentaron ser designados en la Cancillería.

(Agenda Malvinas)

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