El especialista Pablo Jusim, divulgó resultados obtenidos de dos proyectos de investigación referidos a la problemática.

La Universidad Nacional de Tierra del Fuego Antártida e Islas del Atlántico Sur (UNTDF) llevó a cabo este jueves la charla “Erradicación de castores en Tierra del Fuego. Estudios preliminares”. El objetivo fue divulgar los diferentes aprendizajes obtenidos de la tesis doctoral del expositor, becario cofinanciado (CONICET-UNTDF), Pablo Jusim, licenciado en ciencias biológicas por la UBA y doctorando de la misma universidad donde se especializó en ecología animal. 

Las conclusiones de dicha investigación es de muy reciente publicación (agosto de 2020). Debido a que tanto el costo de realización de los proyectos piloto como la beca del analista fueron financiadas por los Estados argentino y fueguino, es menester la divulgación de los resultados obtenidos en medios de alcance local y nacional.

“Según estudios realizados en los últimos años, hoy el castor está catalogada como una especie plaga; podría pasar lo mismo con el salmón, ya que, al igual que el castor canadiense, es una especie exótica que se introduciría al ecosistema de Tierra del Fuego” destacó Pablo Jusim durante el encuentro.

La charla fue abierta a la comunidad y organizada por el Instituto de Ciencias Polares, Ambiente y Recursos Naturales (ICPA) de la UNTDF. El expositor se basó en los resultados de sus dos proyectos: Introducción, expansión e impacto del castor canadiense (Castor canadensis) en la Patagonia. Desarrollo y resultados de proyectos de erradicación a pequeña escala.

«Necesitamos presupuesto para mantener la erradicación y los controles durante décadas. No alcanza con reducir la población, hay que lograr capturar hasta el último castor. Además hay que seguir monitoreando las colonias aunque parezca que no quedan castores, porque con sólo una pareja podemos volver a tener este problema en pocos años» agregó el especialista en el tema.

En 1946 se introdujeron a la Isla Grande de Tierra del Fuego 10 parejas de castores. Esta población, libre de todo control o enemigos naturales, creció hasta superar los 100.000 individuos y ocupar casi la totalidad de la isla, además de las islas vecinas e incluso el sector continental más austral en Chile. Debido a la gran expansión y a los impactos asociados (inundaciones, tala, contaminación de aguas, etc.) se decide llevar a cabo una erradicación a gran escala en toda su área de extensión.

Como paso previo, se realizan dos erradicaciones piloto en áreas y tiempos acotados con el fin de estudiar métodos de captura, analizar problemáticas y posibles soluciones y en general obtener aprendizajes que permitan desarrollar el proyecto a mayor escala. Es decir que se pusieron a prueba una serie de variables (tipos de trampas, lugar y momento en que se las coloca, cercanía a zonas urbanas, tipos de ambiente, entre otras) para buscar la forma más eficiente de erradicar esta plaga en toda la región.

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