En un millonario plan de obras, el gobierno de ocupación impulsa la construcción de 362 nuevas viviendas cerca de Puerto Argentino. Confían en que el desarrollo económico tendrá continuidad, para así sustentar la usurpación. Son ventajas que le otorga el Acuerdo Foradori Duncan firmado en 2016 por Macri con Gran Bretaña, que la actual gestión nacional no deroga.

La previsibilidad e impulso que le imprime el vergonzoso acuerdo Foradori-Duncan, acordado y firmado durante la gestión de Mauricio Macri, envalentona a las autoridades de la ocupación de nuestras islas Malvinas, que ven en el crecimiento poblacional y las perspectivas de desarrollo la forma de afianzarse más en su usurpación, pese a que el mundo entero reclama la discusión inmediata de la soberanía en los términos establecidos por las Naciones Unidas.

La estrategia okupa quedó al desnudo al difundirse los alcances del plan de obras e infraestructura que anunciaron la semana pasada desde Puerto Argentino, y que asciende a casi 150 millones de dólares.

Es que una de las principales iniciativas que pretenden encarar es la inmediata construcción de   viviendas: «El Plan de Desarrollo de las Islas Malvinas busca entregar al menos 362 viviendas, particularmente en la capital” señaló a la prensa el Jefe de Servicios de Planificación y Construcción del gobierno ilegítimo, Lee Kenebel; quien también aclaró que el Comité de Planificación y Construcción ya aprobó ese desarrollo residencial.

Las huellas de la Segunda Guerra Mundial

El lugar elegido se encuentra a tan solo 1 kilómetros hacia el Oeste de Puerto Argentino, y ocupa 12.7 hectáreas de terreno abierto. Y es denominado por el usurpador como Bennett’s Paddock.

En ese mismo lugar persisten las ruinas de un emplazamiento británico que data de la Segunda Guerra Mundial, cuyos cimientos son aún visibles. El Museo de las Islas Malvinas y el National Trust manifestaron su preocupación por las obras y están presionando para que se conserve ese “patrimonio”, que en caso de no ocurrir lo considerarían “nuestra vergüenza nacional”.

En ocasión del ataque japonés a Pearl Harbor en 1941, que dio origen a la Segunda Guerra Mundial, se sospechaba que Japón podía considera tomar por asalto Malvinas. En ese contexto, el Primer Ministro británico Winston Churchill dispuso en las islas, 1.840 hombres del Regimiento del Príncipe de Gales (West Yorkshire) en un nuevo campamento en las afueras de la ciudad.

La llamada Fuerza 122 estaba alojada en el puesto de avanzada británico más remoto. Había allí un hospital de campaña, un teatro, una biblioteca, capillas, lavandería, cuarteles de detención, establos y carnicería.

(Agenda Malvinas)

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