Tendrá casi las mismas dimensiones que el de Ushuaia pero el doble de ancho. Prevén un sector para grandes cruceros y otro independiente para cargas y pesca. El gobierno usurpador y la empresa constructora se regodean de su proyecto. Una base estratégica de avanzada para el saqueo, la depredación y la militarización en el Atlántico Sur.

Mientras en la isla Grande de Tierra del Fuego los diferentes gobiernos se esfuerzan por boicotear el desarrollo argentino y el afianzamiento soberano en el Atlántico Sur, los británicos que usurpan 1.7 millones del territorio fueguino, avanzan con un proyecto portuario de gran envergadura, invirtiendo millones de dólares de lo que recaudan por el saqueo pesquero.

Lo que para el usurpador británico es prioritario, para el centralismo porteño y sus socies fueguines, no lo es. Tan es así que empalagados de un supuesto federalismo que jamás cruza la General Paz, en 2017 la gestión del ex Presidente Mauricio Macri licitó una ampliación de 251 metros del muelle del puerto de Ushuaia que no llegó a nada, dado que la empresa adjudicataria nunca desembarcó. Y aunque supuestamente se le inició acciones legales y en 2019 la ex gobernadora de Tierra del Fuego y jefa del PJmacrista Rosana Bertone, dijo que la iba a realizar con fondos propios, las palabras fueron a parar al historial de las promesas incumplidas. De tal forma, el desarrollo portuario que idealiza convertir a Ushuaia en Puerta a la Antártida, vive una quimera de 50 años. Lo mismo que el necesario puerto de aguas profundas en Río Grande, que en 25 años; acumula frustraciones en las ruinas de un proyecto inconcluso, con una deuda que ronda los 100 millones de dólares, y que tarde o temprano todes deberemos desembolsar.

En paralelo y a paso firme, en nuestras Islas Malvinas el gobierno de usurpación británico, no solo licitó la obra, sino que además realizó las prospecciones de suelo y presentó el proyecto de un nuevo puerto de 400 metros, que se transformará en un portento de infraestructura.

De tal forma, los usurpadores avanzan viento en popa a partir de este proyecto, planificando una nueva escalada de actividades comerciales e industriales de depredación y saqueo, que llega con sus promociones turísticas y laborales a la casa de nuestros vecinos uruguayos.

Argentina, mientras, sólo atina cada año a vocalizar algunos rezongos inofensivos en el inocuo y no vinculante Comité de Descolonización, manteniendo -al decir de Les Luthiers-, “un respetuoso silencio”en la Asamblea General anual de Naciones Unidas. Justamente donde la resolución 31/49 de ese foro, de 1976, instó a las partes en conflicto, entre otras cosas, a que “se abstengan de adoptar decisiones unilaterales” de esta índole.

Cuando los vergonzosos -y espantosos- Tratados de Madrid I y II y el Acuerdo Foradori-Duncan siguen en vigencia, pese a las declaraciones vaciadas de contenido de funcionarios del actual Gobierno; los usurpadores en las islas se regodean en conferencias y presentaciones de las virtudes de su nuevo gran puerto para cruceros, barcos de carga y pesqueros.

Algunos medios argentinos especulan con que la obra fue presentada justo luego que el Congreso nacional aprobara un endurecimiento de penas para la pesca furtiva en aguas que rodean a las islas. Incomprobable e improbable, toda vez que el proyecto forma parte del “Plan para las Islas” que formuló en 2018 el gobierno de ocupación.

Bases para el saqueo

Tanto es así, que la semana pasada en una asamblea pública en el Salón Municipal de la capital de Malvinas, un equipo de BAM Nuttall y Royal Haskoning -los constructores del proyecto de infraestructura- informaron a pobladores, comerciantes, industriales y funcionarios locales, los pormenores de semejante obra, la cual es considerada por los isleños, como “determinante para el futuro del comercio y las comunicaciones”.

El Gerente Director del Proyecto dijo, que la plataforma tendrá unos 400 metros por 60, con espacio de oficinas para la Capitanía y el Operador del Puerto. En su flanco occidental amarrarán cruceros turísticos en temporada, con área delimitada para mantener a los pasajeros alejados de la zona de operaciones de carga y pesca.

En la plataforma habrá puntos de abastecimiento de servicios de agua potable y combustible para las naves. La estructura soportará la capacidad de operación de una grúa de 100 toneladas.

En el extremo Este de la terminal amarrarán embarcaciones pequeñas y habrá un roll on roll off para el ferry Concordia Bay, que une a las dos grandes islas del archipiélago.

La calzada de acceso tendrá dos sendas para tránsito pesado y un acceso peatonal adicional.

El pasaje peatonal a lo largo de la costa será mantenido.

El equipo ya mantuvo reuniones con gente de los sectores pesca, marítimo, agricultura y turismo, consensuando lo que llaman “los grandes beneficios del puerto”.

El tema del turismo desvela a los isleños. Por lo que confían que esta obra traerá un gran incremento de ingresos, a la vez que maximizará los desembolsos que allí se realicen.

La bioseguridad, previsión ante posibles derrames de petróleo y tratamiento de efluentes cloacales, es también un ítem considerado.

La plataforma tendrá una cubierta de estructura sólida, más fácil de descongelar, con menor inestabilidad por tanto de los vehículos que deban allí maniobrar.

Inevitable

En cuanto a los tiempos del diseño y construcción, esperan que sea lo más corto posible, apenas se liberen ese tipo actividades aún suspendidas a causa de la pandemia.

Dividieron el proyecto en tres capítulos.

1A: montaje y contratación de proveedores, investigación de suelos y gerenciamiento conducente al concepto de diseño.

1B: finalización del diseño y etapa de provisión, logística y planta.

1C: construcción propiamente dicha.

Unos 70 obreros serán traídos (¿de Suramérica?) a las Islas para construir el puerto.

El diario local Penguin News da cuenta en su última publicación, del desopilante final de la serie de preguntas que el público le realizó a los constructores. Cuando un vecino reprochó que el emplazamiento de la nueva estructura portuaria se da frente a Tussac House, una residencia de la tercera edad, uno de los gerentes dijo que “resultaría interesante para los mayores ver cómo el mundo continúa avanzando”.  Para los argentinos; cinismo en estado puro.

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