Hablar de la cuestión Malvinas, sin dudas, nos remite a la construcción de un relato histórico que data más de 38 años donde la sociedad argentina reivindica a los soldados una y otra vez mediante un discurso exitista, que los posiciona simplemente como héroes de la patria. Sin embargo, el conocimiento de las torturas a los conscriptos perpetradas por sus propios superiores durante la gesta de 1982 sacuden este relato oficial; mostrando el lado más oscuro de la guerra. 

Al cumplirse 13 años de iniciada la Causa Judicial N° 1777 por violaciones a los Derechos Humanos durante el conflicto bélico de 1982 -que impulsó el ex Secretario de Derechos Humanos de la provincia de Corrientes Pablo Vassel, ante el Juzgado Federal de Río Grande-, y que este año avanzó con el procesamiento de los primeros cuatro militares denunciados por tormentos y vejaciones durante la guerra; Silvio Katz ex soldado y querellante de la causa participó este martes de la conferencia y del debate online denominada: “Las torturas a soldados durante la Guerra de Malvinas”, organizada por la Universidad Nacional de Tierra del Fuego, en el marco de la Cátedra Libre de Malvinas. 

Silvio Katz es uno de los soldados que se atrevió a desafiar el relato oficial. “Si bien por mi origen religioso había sido maltratado durante mi servicio militar pensé que al llegar a la Isla la situación nos iba a hermanar. Sin embargo, la Isla les dio el poder de manejarse a su antojo y todo empeoró” relató el denunciante. “Tuve la desgracia de tener un superior de pensamiento nazi que me torturó por el hecho de ser judío. Diariamente desde lo psicológico, hasta el castigo físico: fui estaqueado, obligado con un arma en la cabeza a comer de entre las deposiciones del resto de los soldados. A poner los miembros del cuerpo en agua congelada, entre otros vejámenes”. 

“También sufrieron mis compañeros por otras condiciones: por ser negro, tonto, cualquier excusa era pasible de tortura. Si no fuera por la ayuda familiar que recibí o los tratamientos psicológicos a los que me sometí, seguiría sufriendo por lo vivido en Malvinas. Muchos de mis pares se han quitado la vida a causa del horror provocado, más allá de hecho de la guerra”, expuso Katz. 

Durante su exposición, el exsoldado planteó como premisa: “no podemos callarnos más. Tenemos que contar la verdadera historia, que la gente sepa que hubo torturadores y torturados.  Que las nuevas generaciones decidan cómo vernos, si como héroes, perdedores, o víctimas de un proceso. No podemos llevar la misma medalla, que aquellos que nos torturaron.  Hay que repensar Malvinas, poner por encima el valor de la dignidad.   Esta cátedras tienen que servir para recuperar el valorar adentro de la sociedad. Buscar justicia, por los que ya no pueden buscarla, no tienen voz o tienen miedo”, enfatizó. 

En este marco, Daniel Guzmán, ex combatiente y reconocido periodista de Tierra del Fuego, militante por la causa Malvinas y  promotor de la Cátedra de Malvinas UNTDF, entre  numerosas proyectos vinculados a la temática tomó la palabra para destacar: “Alfredo Astiz, el Tigre Acosta, Jorge Vildoza fueron personajes de la dictadura con los que tuvimos que convivir en Malvinas, los mismos que fueron responsables de la desaparición de miles de personas, de violaciones y la apropiación de niños”, repudió el profesional. 

“Tras estas denuncias muchos de los veteranos se han transformado en negacionistas ya que sostienen el relato oficial, porque seguramente es difícil enfrentar a la sociedad. Para muchos de ellos quienes denunciamos nos hemos transformado en cobardes y traidores. En la cúspide de cobardes y traidores: han puesto a Edgardo Esteban, el excombatiente que tuvo la valentía de escribir un libro que luego se transformó en la película “Iluminados por el Fuego”. 

“Creo que a pesar de los avances que tuvimos como país, en los últimos años, en materia de derechos Humanos, Malvinas sigue siendo el botín perdido de la dictadura y una deuda de la democracia argentina de la cual tenemos que ocuparnos y empoderar a la sociedad sobre el varadero valor de causa, no solamente el 2 de abril”, apuntó Guzmán. 

Malvinas en los contextos recientes 

Durante la conferencia online Pablo Vassel en su rol de abogado querellante aportó: “los años 80 fue un periodo de desmalvinizacion. Los 90 fue la década de la impunidad a donde a nadie se le hubiese ocurrido denunciar torturas, cuando los responsables de este delito andaban sueltos como grandes señores. Del 2000 en adelante impulsado por los organismos de derechos humanos fueron posibles muchos avances por el contexto de la política nacional de Memoria, Verdad y Justicia que rigió en la Argentina”. 

Como principal conocedor de la causa, Vassel aseguró que en Malvinas “hubo estaqueamientos, enterramientos, picaneos, entre otras numerosas formas de tortura. En todos los ordenamientos jurídicos éstas prácticas están prohibidas. Incluso las convenciones de la guerra indican que una vez abatido el enemigo, el adversario tiene la obligación de atenderlo y alimentarlo, sanarlo. De todas las formas posible, rige la prohibición de tortura y a ¿quién se le puede ocurrir torturar la propia tropa?. La tortura, la prepotencia, la violencia y el desprecio de la dignidad humana fueron la forma por las cuales las fuerzas condujeron la Argentina, entre el año 76 y 83”, denunció.  

Compromiso institucional 

La charla, que tiene como marco un análisis medular bajo la denominación de: “Malvinas en Clave de Derechos”, contó con la participación de más de 300 espectadores a través del canal You Tube. Por la UNTDF formó parte del debate  la docente investigadora del ICSE mg. en historia Karin Otero; y del rector Juan José Castelucci quien al respecto dijo: “Tengo un recuerdo muy fuerte de Malvinas, porque durante ese periodo de dictadura sangrienta yo estaba detenido como preso político en la cárcel de Caseros”. “Es imposible no remitirse al reclamo de derechos humanos porque la sociedad argentina tiene que tener memoria, buscar la verdad y pedir justicia, como las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo hace más de 40 años”.

Hablar de la cuestión Malvinas, sin dudas, nos remite a la construcción de un relato histórico que data más de 38 años donde la sociedad argentina reivindica a los soldados una y otra vez mediante un discurso exitista, que los posiciona simplemente como héroes de la patria. Sin embargo, el conocimiento de las torturas a los conscriptos perpetradas por sus propios superiores durante la gesta de 1982 sacuden este relato oficial; mostrando el lado más oscuro de la guerra. 

Al cumplirse 13 años de iniciada la Causa Judicial N° 1777 por violaciones a los Derechos Humanos durante el conflicto bélico de 1982 -que impulsó el ex Secretario de Derechos Humanos de la provincia de Corrientes Pablo Vassel, ante el Juzgado Federal de Río Grande-, y que este año avanzó con el procesamiento de los primeros cuatro militares denunciados por tormentos y vejaciones durante la guerra; Silvio Katz ex soldado y querellante de la causa participó este martes de la conferencia y del debate online denominada: “Las torturas a soldados durante la Guerra de Malvinas”, organizada por la Universidad Nacional de Tierra del Fuego, en el marco de la Cátedra Libre de Malvinas. 

Silvio Katz es uno de los soldados que se atrevió a desafiar el relato oficial. “Si bien por mi origen religioso había sido maltratado durante mi servicio militar pensé que al llegar a la Isla la situación nos iba a hermanar. Sin embargo, la Isla les dio el poder de manejarse a su antojo y todo empeoró” relató el denunciante. “Tuve la desgracia de tener un superior de pensamiento nazi que me torturó por el hecho de ser judío. Diariamente desde lo psicológico, hasta el castigo físico: fui estaqueado, obligado con un arma en la cabeza a comer de entre las deposiciones del resto de los soldados. A poner los miembros del cuerpo en agua congelada, entre otros vejámenes”. 

“También sufrieron mis compañeros por otras condiciones: por ser negro, tonto, cualquier excusa era pasible de tortura. Si no fuera por la ayuda familiar que recibí o los tratamientos psicológicos a los que me sometí, seguiría sufriendo por lo vivido en Malvinas. Muchos de mis pares se han quitado la vida a causa del horror provocado, más allá de hecho de la guerra”, expuso Katz. 

Durante su exposición, el exsoldado planteó como premisa: “no podemos callarnos más. Tenemos que contar la verdadera historia, que la gente sepa que hubo torturadores y torturados.  Que las nuevas generaciones decidan cómo vernos, si como héroes, perdedores, o víctimas de un proceso. No podemos llevar la misma medalla, que aquellos que nos torturaron.  Hay que repensar Malvinas, poner por encima el valor de la dignidad.   Esta cátedras tienen que servir para recuperar el valorar adentro de la sociedad. Buscar justicia, por los que ya no pueden buscarla, no tienen voz o tienen miedo”, enfatizó. 

En este marco, Daniel Guzmán, ex combatiente y reconocido periodista de Tierra del Fuego, militante por la causa Malvinas y  promotor de la Cátedra de Malvinas UNTDF, entre  numerosas proyectos vinculados a la temática tomó la palabra para destacar: “Alfredo Astiz, el Tigre Acosta, Jorge Vildoza fueron personajes de la dictadura con los que tuvimos que convivir en Malvinas, los mismos que fueron responsables de la desaparición de miles de personas, de violaciones y la apropiación de niños”, repudió el profesional. 

“Tras estas denuncias muchos de los veteranos se han transformado en negacionistas ya que sostienen el relato oficial, porque seguramente es difícil enfrentar a la sociedad. Para muchos de ellos quienes denunciamos nos hemos transformado en cobardes y traidores. En la cúspide de cobardes y traidores: han puesto a Edgardo Esteban, el excombatiente que tuvo la valentía de escribir un libro que luego se transformó en la película “Iluminados por el Fuego”. 

“Creo que a pesar de los avances que tuvimos como país, en los últimos años, en materia de derechos Humanos, Malvinas sigue siendo el botín perdido de la dictadura y una deuda de la democracia argentina de la cual tenemos que ocuparnos y empoderar a la sociedad sobre el varadero valor de causa, no solamente el 2 de abril”, apuntó Guzmán. 

Malvinas en los contextos recientes 

Durante la conferencia online Pablo Vassel en su rol de abogado querellante aportó: “los años 80 fue un periodo de desmalvinizacion. Los 90 fue la década de la impunidad a donde a nadie se le hubiese ocurrido denunciar torturas, cuando los responsables de este delito andaban sueltos como grandes señores. Del 2000 en adelante impulsado por los organismos de derechos humanos fueron posibles muchos avances por el contexto de la política nacional de Memoria, Verdad y Justicia que rigió en la Argentina”. 

Como principal conocedor de la causa, Vassel aseguró que en Malvinas “hubo estaqueamientos, enterramientos, picaneos, entre otras numerosas formas de tortura. En todos los ordenamientos jurídicos éstas prácticas están prohibidas. Incluso las convenciones de la guerra indican que una vez abatido el enemigo, el adversario tiene la obligación de atenderlo y alimentarlo, sanarlo. De todas las formas posible, rige la prohibición de tortura y a ¿quién se le puede ocurrir torturar la propia tropa?. La tortura, la prepotencia, la violencia y el desprecio de la dignidad humana fueron la forma por las cuales las fuerzas condujeron la Argentina, entre el año 76 y 83”, denunció.  

Compromiso institucional 

La charla, que tiene como marco un análisis medular bajo la denominación de: “Malvinas en Clave de Derechos”, contó con la participación de más de 300 espectadores a través del canal You Tube. Por la UNTDF formó parte del debate  la docente investigadora del ICSE mg. en historia Karin Otero; y del rector Juan José Castelucci quien al respecto dijo: “Tengo un recuerdo muy fuerte de Malvinas, porque durante ese periodo de dictadura sangrienta yo estaba detenido como preso político en la cárcel de Caseros”. “Es imposible no remitirse al reclamo de derechos humanos porque la sociedad argentina tiene que tener memoria, buscar la verdad y pedir justicia, como las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo hace más de 40 años”.

“Estas torturas no fueron novedad para nosotros. Porque a partir del 76, los métodos eran los mismos y esta gente que hoy son de edad avanzada y que se llevan ese secreto a la tumba, no dejan de ser lo que fueron: asesinos torturadores. Es muy importante que las nuevas generaciones sostengan ese reclamo, y en ese sentido la Universidad tiene su compromiso inquebrantable con la causa”, concluyó el Rector.

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