Por/Saúl Horacio Solano (*)

En el programa «El Puente» de Alejandro Carrizo que sale por Radio Online La Vuelta, de la estimada Laura Barberis, colaboré con un «micro» que titulé «Miradas Destapadas» reflexionando acerca de lo que me sucede y siento respecto a ciertas costumbres cotidianas que nos pasan.

Estamos con cambios de pandemia y coronavirus, con mentalidad, actitudes y aprendizajes novedosos. Con experimentaciones imprevistas y el rescate de un sentido común olvidado. Sin garantías seguras o redes que nos eviten una caída mayor. Un mal paso.


En estos tiempos pandémicos, los cambios culturales e individuales tan vertiginosos que están circulando, hacen que la experiencia de lo que viene por vivir se dispare hacia adelante. Tendremos que esperar para aprender. Estamos en cuarentena.


De lo cotidiano, me subleva el uso del barbijo, del tapabocas. Me tapan los gestos y sus imperfecciones. Las muecas de alegría o disgusto. Me salen distantes y apagadas las palabras.
Sobresalen sólo los ojos, en realidad las miradas. Y ellas se convierten en un lenguaje novedoso. Lo único que nos sobresale como expresión de comunicación a distancia, lejana o cercana.


Pero ¿Ver o Mirar? No es lo mismo.
Y mucho menos con un tapabocas que deja expuesta esa mirada destapada.
Los verbos tienen un contenido semántico diferente. No son sinónimos por lo tanto hay diferencias en el uso. Podríamos decir (Me atrevo a un significado) que Ver es percibir algo por los ojos, poseer el sentido de la vista.
Mirar, por el contrario, sería fijar la vista en algo, aplicando al mismo tiempo la atención. Aplicar algo al sentido de Ver.
Ver alude a una capacidad física. Mirar tiene cierto acto consiente y deliberado.
Diríamos que… “Vemos todo lo que miramos, pero no miramos todo lo que vemos”.
Muchos no pueden sostener el peso de una mirada. No verse al pasar sin siquiera rozarnos el uno con el otro. Mirarse a los ojos y hablar con ellos. Comunicarse y compartir las palabras del alma. La del mirar profundo.
Estoy en una cola de farmacia sobre la vereda esperando el ingreso. Y veo a la distancia aproximándose rápidamente una bella mujer, clase media alta que viaja metida en sus pensamientos más superficiales… pasa, por esas cosas del protocolo, a casi dos metros de distancia. La miro… Me ve… pero no me mira…

Camino rumbo a casa y en una puerta de negocio, cerrada por esas cosas del protocolo, veo un hombre joven en situación de calle sentado sobre unas mantas esperando el frío y la noche…pensando quizás mejores futuros. Me acerco a él y en la cercanía del paso nos vemos… y al final ambos terminamos mirándonos… Solo eso basta para descubrir y poner en evidencia lo que siente y piensa cada uno…

Volvemos al barbijo… Al tapabocas de miradas destapadas… O a las miradas descubiertas…

Fotografiar a los seres queridos después de que han muerto es algo que puede parecer morboso en la actualidad…
Sin embargo, en la Inglaterra victoriana, esa era una forma de honrar a los difuntos y mitigar la pena causada por el duelo.
La vida victoriana estaba envuelta por la muerte. Las epidemias de difteria, tifus y cólera marcaron al país y, a partir de 1861, la reina Victoria puso el duelo de moda.
En ocasiones, los ojos eran retocados en las fotografías, luego de tomada, para dar la impresión de vida en el muerto
“Se fotografiaba a los muertos con los ojos pintados sobre sus párpados”… Quizás se pensaba que la muerte podía evitarse de esa manera.
Estos “artesanos” de las pinturas sobre los ojos y del retoque para ganarle a la muerte, quizás fueron reproductores de la frase (originada en la Antigua Roma) proveniente del Latín: “memento mori”, que literalmente significa «recuerda que debes morir»… Que debes recordar tu mortalidad como ser humano…

Y en esta historia de la fugacidad de la vida, la pandemia y las nuevas miradas destapadas… 
El filósofo Coreano Byung-Chul Han explica que “La vulnerabilidad o mortalidad humana no son democráticas… sino que dependen del estatus social.
La muerte no es democrática. La Covid-19 no ha cambiado nada al respecto. La muerte nunca ha sido democrática. En particular con la Pandemia que pone de relieve los problemas sociales, los fallos y las diferencias de cada sociedad”.
Y que profundamente, agregaría Yo, nos impiden Ver y Mirar socialmente que la vulnerabilidad está expuesta y visible para todos… 

Miradas destapadas… quizás sea el título de esta pequeña reflexión en tiempos de CoronaVirus…
En tiempos que nos exigirán, no sólo poder Ver todo, sino poder Mirar los detalles…
Y que las Miradas sólo sean robadas con Amor…

(*) Saúl Horacio Solano, Periodista, Poeta

Artículos Relacionados

Deja un comentario