La Poderosa comunicó que Ramona Medina, vecina de la Villa 31 y vocera de esa organización, murió este domingo a causa del coronavirus. Ramona, estaba internada en muy grave de estado de salud.

Ramona vivía, junto a su familia, en la casa 79 de la manzana 35 en la Villa 31 y era insulino-dependiente. Parte de su familia, incluida una de sus hijas quién además tiene una discapacidad, también se encuentra infectada de covid-19.

En las últimas semanas, había salido en varios programas de televisión desde su casa, la 79 de la manzana 35, para denunciar las condiciones en las que viven los habitantes del lugar en medio de la pandemia.

«Ocho días llevamos sin agua y nos piden que nos higienicemos, que no salgamos a la calle. ¿Cómo pretenden que no salgamos a la calle si tengo que salir a comprar agua?», había asegurado semanas atrás en un video que circuló en las redes sociales de acuerdo con lo publicado por la agencia Télam.

De acuerdo al parte de esta mañana, en los barrios vulnerables de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se detectaron en las últimas 24 horas 113 nuevos positivos, que hicieron que los diagnósticos de coronavirus ascendieran en total a 1201 infectados y los fallecidos a 9 desde el inicio de la pandemia.

Bajo el título «Nos mataron a Ramona», sus compañeres de la Garganta Poderosa la despidieron con el siguiente mensaje: 

«Apretando los dientes, golpeando el teclado, aguantando la rabia y escupiendo lágrimas, nos toca escribir ahora esta mierda, para decirles todo eso que Ramona les dijo en tiempo pasado, todo eso que nos cansamos de gritar durante dos meses, todo eso que no quisieron escuchar, ni cuando postergaron 4 años la relocalización de su familia, ni cuando pedimos que registraran a los grupos de riesgo, ni cuando escondieron sus denuncias para cuidarse, ni cuando callaron por plata, ni cuando nos dejaron sin insumos en todas las postas de salud, ni cuando maquillaron la realidad con programas fantasmas, ni cuando jugaron a cubrirse las espaldas, ni cuando publicamos el primer contagio en la Villa 31, ni cuando demostramos que no habían aislado a tiempo a la primera fallecida, ni cuando denunciamos que no estaban asistiendo a los demás, ni cuando dejaron 12 días al barrio sin agua, ni cuando gritó desesperada que tenía 7 personas de riesgo viviendo hacinadas, ¡Ramona no se murió! A Ramona la mataron los dueños del silencio, los cómplices de la indiferencia, los mudos de la justicia, ¡la mataron! Y ahora quién carajo nos explica cómo seguir, cómo seguirá su familia íntegramente internada, cómo seguirán sus hijas Maia y Guada, en silla de ruedas, contagiada, con oxígeno, con discapacidad, sin hablar, totalmente dependiente, ¡ahora sin su mamá!Esto es un crimen.

Y no vamos a parar,¡hasta que paguen todos los responsables!

NO PODEMOS MÁS

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