A las 20:18 levantó vuelo, desde Cabo Cañaveral, el cohete Falcon 9 de la compañía Space X, en el que viajaba el satélite argentino más tecnológico. El lanzamiento había sido postergado durante varios meses por la pandemia y por cancelaciones de la empresa de Elon Musk.

La pandemia no impidió a los argentinos llegar al cosmos. El satélite nacional Saocom 1B tuvo un lanzamiento exitoso y a las 20.33 ya estaba en su órbita. Lo hizo a bordo de un cohete Falcon 9 de la compañía Space X que despegó desde la base de Cabo Cañaveral ubicada en Florida, Estados Unidos. Luego de la propulsión hasta el cielo de la nave que lleva nuestra bandera, se vio a los científicos que estaban en la sede de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) de Córdoba y en la sede del Invap de Bariloche, profundamente emocionados con sus delantales blancos y barbijos aplaudiendo y levantando los brazos en alto. «Estamos orgullosos de todos estos científicos –muchos de ellos salidos de la universidad pública– que hicieron posible este despegue. Démonos cuenta de lo importante que es que el Estado invierta en educación, en ciencia y en tecnología porque así vamos a crecer como sociedad y ser un mejor país”, dijo el presidente Alberto Fernández luego del éxito de la misión.

En diálogo con PáginaI12, el ministro de Ciencia, Técnología e innovación, Roberto Salvarezza, explicó los detalles de este logro y el Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, también demostró su alegría: «estas acciones son parte de nuestra identidad política, de nuestros valores y del contrato electoral que Alberto Fernández y Cristina Kirchner compartieron con todos los argentinos», dijo el Jefe de Gabinete.

El Presidente resaltó que «Argentina es uno de los diez países que son capaces de poner satélites como este en órbita y uno de los dos que tiene la posibilidad de poner en órbita un satélite que tiene la capacidad de ayudar en mucho a nuestro desarrollo”. “Esto se da en medio de una pandemia compleja, pero lo importante es que no hemos frenado en este emprendimiento que empezó Néstor en 2007 y que continuó Cristina», subrayó, y adelantó que se construirán otros.

El lanzamiento había sido postergado durante varios meses por la pandemia y por cancelaciones de la empresa de Elon Musk, pero finalmente se logró. El Saocom 1B es gemelo del Saocom1A, lanzado en octubre de 2018 e integrará la constelación Siasge junto a los cuatro Cosmo Skymed de la Agencia Espacial Italiana. Ambos fueron desarrollados y fabricados en conjunto por las empresas VENG e Invap, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), el laboratorio GEMA de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y unas 80 empresas del sector espacial nacional. 

Según explicó Salvarezza a este diario, el Saocom 1B “es un satélite de una complejidad muy grande, que funciona observando en base a radares. Tiene 35 metros cuadrados de antena de radar –que vendrían a ser los ojos del satélite– y para poder construirlo se requiere dominar la tecnología de radares de una manera muy precisa”. “Se ha demostrado que podemos dominar tecnología muy compleja», aseguró orgulloso y detalló que «solo Japón tiene un satélite de semejante complejidad”.

El proyecto de los Saocom fue pensado a partir de requerimientos hechos por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y el Instituto Nacional del Agua (INA) para atender necesidades de los sectores productivos y la gestión de emergencias naturales y catástrofes. Pero a su vez, servirá a otros ministerios porque, a través de sus imágenes será capaz de, por ejemplo, detectar buques extranjeros que pesquen de manera ilegal en la plataforma continental Argentina. «El Saocom permitirá monitorear fronteras y distintas zonas de la jurisdicción nacional. La Conae tiene firmados convenios para la utilización de las imágenes del 1A y 1B, en principio, para el desarrollo junto con el INTA y con el INA, pero también con el Ministerio de Defensa, de Ambiente, de Seguridad, y otros», comentó Salvarezza.

El abandono del macrismo

El ministro de CyT indicó que «este satélite se empezó a construir en 2015, en el marco de políticas que pretendían avanzar en el plan espacial, lanzado por Kirchner. Después, hubo una discontinuidad durante la época del macrismo. El 1A se puso en órbita en 2018 y no fue discontinuado porque había un compromiso internacional con la agencia espacial italiana. Por el contrario, los que eran de telecomunicaciones, como el Arsat 3, quedaron en la nada y terminamos alquilando una chatarra a la Unión Europea para poder conservar una banda de frecuencia que nos habían otorgado”.

El presidente agregó que “a veces pienso en cuánto perdió Argentina en los años en que la ciencia y tecnología dejó de ser Ministerio y pasó a ser Secretaria, cuando los científicos fueron impulsados a dejar el país y eran descartados y maltratados. Ahora, los veo de pie trabajando y emocionados y me pone feliz porque vemos que su labor tuvo sentido. Pienso en lo bien que hace Argentina invirtiendo en esta gente. Son riqueza para nuestra sociedad”.

El desarrollo industrial

«Por si hicieran falta más pruebas, Saocom 1 demuestra que el desarrollo científico-tecnológico y el crecimiento industrial no resultan contradictorios sino, por el contrario, son complementarios con el apoyo y el mejor aprovechamiento de la producción agropecuaria», afirmó Cafiero. En esa misma línea, Salvarezza indicó que «estos satélites «tienen dos caras. Más allá de su aplicación, que tiene un aspecto productivo muy importante, por otro lado implican un desarrollo de lo industrial porque para su construcción involucran una cantidad enorme de empresas de base tecnológica y de pymes argentinas. Hay más de 80 instituciones y más de 800 personas que trabajaron en este proyecto. Tiene la mirada de impulsar la industria y la tecnología nacional», precisó. Cafiero, por su parte, destacó la importancia de sostener las políticas de este tipo: «la soberanía científico-tecnológica y la satelital, en la que nuestro país se encuentra en la vanguardia internacional, se sostienen a partir de proyectos a largo plazo». «La continuidad es clave porque no se llega a ningún lado si todos los días se empieza desde cero», concluyó.

Informe: Melisa Molina

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