El lunes 8 de marzo se realizaron movilizaciones en todo el país, y en la ciudad de Río Grande hubo un gran movimiento de mujeres en las calles, a pesar de la pandemia, y con los cuidados de distanciamiento social y barbijos, así convocaron a la marcha.

Desde que asumió Aberto Fernández se comprometió a luchar contra las violencias de género y el femicidio. Tal es así, que creó el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad a cargo de Elizabeth Gómez Alcorta, quien lleva adelante acciones concretas, trabajando por los derechos de las mujeres y diversidades, frente a toda forma de desigualdad y violencia, en pos de construir una sociedad más justa con todos, todas y todes.

En un contexto con un total de 35 femicidios, entre ellos seis vinculados, además de 46 intentos, fueron cometidos en lo que va de 2021, lo que equivale a una mujer asesinada cada 29 horas, informó la organización MuMalá-Mujeres de la Matria Latinoamericana.

De los 35 casos ocurridos en lo que va del año, 29 fueron femicidios directos, es decir, perpetradas por varones por razones asociadas al género; tres vinculados a niños, dos por interposición en el hecho y el restante vinculado a niñas.

Compartimos el documento que se leyó al finalizar la masiva movilización.

NI UNA MENOS – NUESTRA PANDEMIA ES EL PATRIARCADO

Este 8 de marzo estamos una vez más en las calles movilizadas porque una de nosotras por día muere a manos de un varón violento por ser mujer, travesti o transexual.

Estamos alertas porque con la llegada del COVID a nuestros territorios se nos pidió aislamiento para cuidar la salud pero para muchas compañeras esto significó permanecer en sus hogares al lado de su agresor. Nuestra pandemia es el patriarcado.Desde hace al menos una década hay un femicidio diario en Argentina. Las medidas de protección no sirven. Llevamos más femicidios que días del 2021…¿Qué tiene que pasar para que #NiUnaMenos sea posible?


Las desigualdades históricas son la base fundacional de las distintas violencias. Y hasta que no se terminen las desigualdades y los privilegios, no cederán los abusos y las muertes.

Los femicidios de Ursula Bahillo y Guadalupe Curuel en este 2021 mostraron todo lo que no funciona o funciona mal en el Estado: no hubo asesorías de género ni fuerzas de seguridad ni nadie del Poder Judicial que lograra evitar sus muertes denunciadas por ellas mismas de antemano.


Los machismos cotidianos alimentan la cadena de violencias que sufrimos las mujeres. El último eslabón es el femicidio…estamos HARTAS.


Está demostrado que los varones denunciados violan todas las medidas de “protección”, que no son tales. Un varón violento que además comprueba que puede desafiar a la Justicia es un varón que se siente completamente impune. Por ello, estamos aquí para exigir mayor articulación entre las instituciones del Estado a la hora de actuar. Ni la policía, ni los agentes judiciales, ni los municipios trabajan de manera articulada a partir de las denuncias. Esa misma desarticulación es la que se cobra la vida de nuestras compañeras. FALTAN RESPUESTAS EFECTIVAS.
Se necesita apoyo y acompañamiento emocional y jurídico. Denunciar no es nada sencillo para las víctimas, quienes muchas veces quedan solas y sin protección ante las amenazas de sus agresores.

Según números de MuMaLa – Mujeres de la Matria Latinoamericana – de los 47 femicidios al 28 de febrero 2021, tres de cada diez víctimas de violencia habían denunciado a su agresor y dos tenían restricción de acercamiento.

No nos alcanzan las denuncias, no nos alcanzan las restricciones.

Estamos en una situación de EMERGENCIA NACIONAL.

Por eso, este 8 de marzo no hay nada que festejar.

Desde el año 2016, Tierra del Fuego AeIAS cuenta con la Ley No 1127 que establece la obligatoriedad de creación en las tres ciudades de comisarías preventoras de la violencia de género. Desde el año 2016, esta ley no se cumple.

REFORMA JUDICIAL FEMINISTA

Exigimos una reforma judicial feminista, popular y democrática. Necesitamos que de manera urgente se transforme el sistema jurídico en Argentina para que, desde una perspectiva de género, se garantice igualdad a todos, todas y todes.

La pandemia deja hoy al descubierto las debilidades del sistema judicial con consecuencias directas en su brazo ejecutor: las fuerzas policiales.


Las dilaciones de las respuestas concretas, la falta de cruce de datos y antecedentes, el destrato o la desestimación de la situación hacen a la revictimización de quienes llegan a denunciar las violencias nuestras de cada día. Si el Estado sigue llegando tarde no hay justicia.

A pesar de todo lo que vivimos cotidianamente no tengan dudas que somos y seremos las flores que rompen el asfalto de un sistema que no escucha nuestras voces. Por las que estamos acá, por las vidas de las compañeras que nos arrebataron hoy gritamos más fuerte que nunca NI UNA MENOS, VIVAS NOS QUEREMOS.

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